Ya
que, añadió el Pontífice, la indisolubilidad
de un matrimonio católico depende sólo de la ley
divina pues "no deriva del empeño definitivo de los
contrayentes, sino que es intrínseco en la naturaleza del
poderosa unión con Dios".
El
Papa exhortó a los miembros de la Sacra Rota que tienen
que analizar los casos a no dejarse llevar por el que creen es
"un bien pastoral" a la hora de anular matrimonios.
"Se
ha difundido en ciertos ambientes eclesiales la convicción
que el bien pastoral de las personas en situaciones matrimoniales
irregulares exigiría una especie de regularización
canónica, independientemente de la validez o nulidad de
su matrimonio, es decir, independientemente de la verdad de su
condición personal", explicó el Papa.
El
Papa condenó que de esta manera, "la vía de
la declaración de la nulidad matrimonial se considera un
instrumento jurídico para conseguir tal objetivo".
Benedicto
XVI también reiteró sus críticas a un contexto
cultural "basado en el relativismo y el positivismo jurídico"
que ha creado nuevas formas de legalización del matrimonio,
entre ellas las de las parejas homosexuales.
Según,
el Pontífice estas normas "consideran el matrimonio
como una mera formalización social de una unión
afectiva" y se presentan como "una estructura legal
que la voluntad humana puede manipular como le plazca, privándola
incluso de su índole heterosexual".
Benedicto
XVI instó a los miembros del Tribunal católico "a
no dejarse seducir por las vías interpretativas que implican
un ruptura con la tradición de la Iglesia" y que "se
alejan de la verdadera esencia del matrimonio y de su intrínseca
dimensión jurídica" y que "bajo nombres
más o menos atrayentes, intenta disimular una falsificación
de la realidad conyugal".
Y
ante ello, pidió contribuir a "superar la crisis del
sentido del matrimonio" siendo "convencidos servidores
de la justicia" para redescubrir "la belleza de la verdad
del matrimonio".
Benedicto
XVI reiteró que el único matrimonio valido para
la Iglesia es "el que es fruto del libre consenso de un hombre
y una mujer, cuya libertad traduce en acto la capacidad inherente
a su masculinidad y feminidad".
Por
su parte, Antoni Stankiewicz, el decano de la Rota Romana, que
funciona como tribunal ordinario del Vaticano, aseguró
al Papa que "el deber judicial y eclesial" de los juristas
es el de "explorar con medios judiciales canónicos"
la nulidad del matrimonio.
El
prelado polaco añadió que la Sacra Rota tiene pendientes
para este año, en su mayoría peticiones de nulidad,
667 causas desde Europa, 413 desde América, 64 desde Asia,
12 desde África y 5 desde Australia y Nueva Zelanda. EFE