Los
enfrentamientos, "que aún no han terminado",
según la fuente, han conseguido frustrar un atentado que
un grupo hasta ahora desconocido e identificado como "Los
soldados del Cielo" tenía previsto perpetrar contra
los santuarios chiíes de Nayaf y Kerbala, estos días
repletos de cientos de miles de visitantes.
Asimismo,
las fuentes confirmaron la caída de un helicóptero
de combate estadounidense durante los enfrentamientos, sin que
se haya podido confirmar las causas.
Los
enfrentamientos se libraron en el barrio de Zarqa, al norte de
Nayaf y primero el ejército iraquí atacó
el campamento de "Los soldados del Cielo", pero ante
la intensidad de los combates, tuvo que pedir ayuda al ejército
estadounidense, que no dudó en emplear la aviación
y bombardear el campamento.
El
saldo provisional de víctimas en el ejército iraquí
es de tres muertos y 21 heridos, mientras que los 250 muertos
entre los rebeldes son de momento "cálculos",
y de hecho sólo se han contabilizado hasta el momento 54
cadáveres.
El
portavoz del gobierno, Ali Dabag, dio más pistas sobre
este nuevo movimiento rebelde que ha sido el blanco de la operación
conjunta: está dirigido por un clérigo llamado Ahmed
Hasani y es una "desviación chií".
"Su
intención era atentar contra las instituciones chiíes
y luego declararse dirigente de los musulmanes iraquíes",
dijo Dabag.
Los
chiíes abarrotan desde ayer tanto Nayaf como la vecina
Kerbala para conmemorar la festividad de "Achura", en
recuerdo del "martirio" del Imam Husein, el nieto de
Mahoma, un martirio que dio lugar precisamente al cisma chií
y la separación de los suníes.
La
Achura, casi prohibida durante el régimen de Sadam, atrae
ahora a más de dos millones de fieles llegados de todo
Irak, pero también de Irán y otros países
con importantes comunidades chiíes, como Afganistán,
Pakistán y Arabia Saudí.
El
gobierno, que temía atentados de grupos suníes radicales
contra los chiíes peregrinos, había preparado un
exhaustivo plan de seguridad, pero la aparición de esta
escisión chií no aparecía dentro de lo previsible
en este convulso Irak. EFE