Ese organismo internacional publicó hoy en Ginebra sus
datos sobre los daños causados por los desastres durante
2006, que, económicamente, ascienden a 19.000 millones
de dólares, frente a los 210.000 de 2005, año de
máximo histórico.
"El
descenso del efecto devastador de los desastres naturales responde
a la mejor preparación de los países tradicionalmente
más vulnerables para tratar de anticiparlos y mitigar sus
consecuencias", explicó en conferencia de prensa la
responsable del estudio, Debarati Guha-Sapir, quien advirtió
de que Europa muestra una "intolerable" falta de inversiones
al respecto.
Según
sus datos el porcentaje de víctimas mortales por desastres
naturales en Europa representó en 2006 el 15,31 por ciento
del total, lo que refleja un empeoramiento con respecto a años
anteriores, ya que la media entre 2000 y 2005 fue del 10,55 por
ciento.
Ese
aumento se debe principalmente a la ola de calor que afectó
en julio a varios países de Europa, entre ellos Holanda
(con 1.000 muertos, según sus cuentas) y Bélgica
(con 940), lo que convierte a ambos países en el cuarto
y quinto con mayor número de víctimas mortales en
2006. Ucrania es el octavo, con 801 muertes por una ola de frío.
"Es
intolerable que Europa, con una de las economías más
potentes del mundo, esté entre las de mayor número
de víctimas mortales", apuntó la experta, quien
recordó que la reciente tormenta "Kyrill" ha
matado a más de 40 personas.
Ello
demuestra "que incluso los países con los mejores
sistemas de alerta están en peligro", porque, en su
opinión, la gente ignora las advertencias: "La mayoría
de las muertes en Europa por desastres naturales están
directamente relacionadas con comportamientos de riesgo",
por lo que no se puede culpar directamente a sus gobiernos.
En
su opinión, el ejemplo del extremo contrario al de Europa
es Bangladesh, que históricamente ha sido uno de los más
afectados por los desastres naturales, pero que, tras importantes
inversiones en infraestructuras y medios de prevención,
ha retrocedido muchos puestos.
El
mayor número de afectados, por delante de Europa, sigue
encontrándose en Asia (el 74,2 por ciento), debido según
la experta a la gran densidad de población de ese continente,
aunque la media del periodo 2000-2005 fue del 83,7 por ciento.
El
porcentaje de muertes registradas en América sobre el total
ha pasado del 3,54 al 2,92 por ciento y en África del 2,16
al 7,47 por ciento.
Para
Guha-Sapir, los datos recopilados en el estudio demuestran que
el número de catástrofes naturales se ha estabilizado
desde que comenzó el siglo, con excepciones como la del
tsunami del sudeste asiático, en diciembre de 2004, o el
seísmo de Pakistán, en octubre de 2005.
Así,
en 2006 se contabilizaron 395 catástrofes, mientras que
la media de los últimos años fue de 398; al tiempo
que el año pasado murieron 21.796 personas, frente a una
media de 77.600.
El
número de personas afectadas en 2006 también es
inferior a la media entre 2000 y 2005 (134,5 y 296 millones, respectivamente),
así como el valor de los gastos, que el año pasado
fue de 19.000, mientras que la media de los últimos quince
años fue de 50.000 millones.
El
año en que los desastres causaron mayores gastos fue 2005,
con pérdidas de 210.000 millones de dólares debido
especialmente a las tormentas ocurridas en Estados Unidos (Katrina,
Wilma y Rita).
Por
tipos de desastres, la ISRD ha observado que los más habituales
son las inundaciones (226), que han aumentado considerablemente
con respecto a la media anual de los últimos seis años
(162), así como los ligados a las temperaturas extremas
(30 frente a una media de 23).
Por
contra, han descendido los casos de sequía (11 contra 32),
seísmos (23 contra 31) y tormentas (66 contra 106).
La
catástrofe más mortífera de 2006 fue el seísmo
que en mayo azotó Indonesia (5.778 muertos), seguido del
tifón "Durian" que tuvo lugar en diciembre en
Filipinas (1.399). EFE