En
declaraciones que hoy publica la prensa local, Ortega dijo que se
opone a la destrucción de estos misiles, con el argumento
de que recientemente el gobierno de Estados Unidos aprobó
renovar la flota aérea de guerra de Honduras.
Agregó
que Nicaragua no puede destruir estas armas defensivas y desarmarse
mientras sus vecinos se arman, en alusión a que El Salvador
también posee aviones de guerra.
El presidente
apeló al patriotismo de los diputados de su país
para que no apoyen las iniciativas sobre la destrucción
de los cohetes.
El mandatario
se refirió al tema de los misiles anoche luego de hacer
una visita al cardenal Miguel Obando y Bravo para explicarle los
esfuerzos que su gobierno hace para combatir la pobreza.
Ortega no
descartó la posibilidad de destruir aquellos misiles cuya
vida útil llegue a su vencimiento.
En la Asamblea
Nacional de Nicaragua se encuentran desde marzo del año
pasado dos proyectos de ley, uno de ellos presentado por el ex-presidente
Enrique Bolaños, para la destrucción de los 1.100
misiles que el ejército tiene en sus inventarios.
Bolaños
argumentó la conveniencia de eliminar los cohetes como
parte de un aporte de Nicaragua a contribuir al balance razonable
de fuerzas en Centroamérica.
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El
otro proyecto de ley fue presentado por el entonces diputado
de la antigua Resistencia Nicaragüense Fernando Avellán,
que propuso la eliminación de los cohetes en un pazo
de 180 días. |
La
propuesta del ejecutivo establecía que el año pasado
se efectuara la destrucción de 651 cohetes y el resto posteriormente,
pero la iniciativa aún no ha sido aprobada.
La posición
de las Fuerzas Armadas de Nicaragua en relación a este
proyecto de ley es que el país conserve el 20 por ciento
de los misiles para la defensa del país.
El gobierno
de los Estados Unidos ha insistido a Nicaragua que destruya todos
los misiles por temor a que caigan en manos de terroristas, debido
a que pueden ser lanzados desde el hombro y derribar aviones comerciales.
Los
misiles fueron fabricados en la extinta Unión Soviética
y obtenidos por Nicaragua durante la década de los años
80, cuando el país centroamericano libraba una guerra civil
con los efectivos de la contrarrevolución, anti-sandinistas,
que comenzó en marzo de 1982 y finalizó el 27 de
junio de 1990.