Para entonces, ya la FENAFUTH había decidido que el entrenador
que buscará la clasificación al Mundial de Sudáfrica
2010 sería un extranjero, el colombiano Reinaldo Rueda, quien
fue contratado el 25 de enero pasado.
Honduras
sólo ha ido a una final mundialista, a la de España
1982.
Una
hemorragia cerebral, sufrida el 6 de enero pasado, acabó
con los sueños de Flavio Ortega, quien se caracterizó
por ser "un hombre muy serio y amante del fútbol y su
familia", según lo definió su esposa, la hondureña
Ligia Hernández de Ortega, con quien tuvo tres hijos.
Flavio,
de padre y abuelo españoles, expresó en varias oportunidades
que él había demostrado ser un técnico exitoso
en los equipos hondureños que jugó y dirigió,
lo mismo que en la selección nacional como en torneos de
la UNCAF y la Copa de Oro, en Estados Unidos, en 1991, donde perdió
el primer lugar en tanda de penaltis.
"He
demostrado que soy un técnico exitoso, considero que puedo
clasificar a la selección a un mundial, vamos a seguir esperando",
comentó Ortega a finales de 2006, cuando dirigía al
Olimpia, de Tegucigalpa.
En
2006 también estuvo dirigiendo provisionalmente una selección
de Honduras para cumplir varios compromisos internacionales que
la FENAFUTH había contraído.
En
el fútbol hondureño jugó para los equipos Marathón
y Real España, de San Pedro Sula, norte, y el Atlético
Español Verdún, de Tegucigalpa.
Como
entrenador dirigió en Honduras al Real España, Marathón
y Olimpia, a los que hizo campeón, lo mismo que al Motagua
y Platense, en los que también dejó su sello personal.
El
17 de noviembre de 2005, cuando Ortega dirigía al Platense,
de Puerto Cortés, en el Caribe de Honduras, sufrió
un accidente de tráfico que le mantuvo hospitalizado durante
varios días.
Su
amor por el fútbol incluso le llevó a dirigir un par
de partidos al Platense desde el mismo hospital en el que se recuperaba.
En
1994 llevó al Sport Cartaginés de Costa Rica al título
de campeón de la CONCACAF, y en Guatemala dirigió
al Municipal y al Zacapa.
Su
esposa recuerda que Flavio llegó a Honduras tras un brote
de tifoidea en Usulután, El Salvador, donde jugaba en 1968
con otros compatriotas suyos.
Flavio
pensó en regresar a Brasil por el brote de tifoidea en El
Salvador, pero tenía que viajar a Honduras a dejar una carta
que un amigo le enviaba a Carlos Consani, otro brasileño
que jugaba en San Pedro Sula.
"Así
fue que llegó a San Pedro Sula y se quedó para siempre",
añadió anoche su esposa, quien además recordó
que con Flavio, con quien estuvo casada durante 37 años,
"fue un amor a primera vista".
Aquella
relación nació en 1969 en un vuelo entre San Pedro
Sula y la caribeña ciudad puerto de La Ceiba, donde jugarían
el Marathón -equipo de Flavio Ortega- y el Vida.
Ligia,
quien entonces estaba recién llegada de estudiar de Estados
Unidos y era activista del Marathón, dice que tomó
la iniciativa de entrar en conversación con Flavio, y no
se le ocurrió otra cosa que preguntarle "cuántos
goles va a meter".
"Recuerdo
que él me respondió: cuántos quiere usted que
meta. Así fue que nos conocimos", añadió
Ligia en su relato, quien además informó de que Flavio
también estaba tramitando la nacionalidad española.
Flavio
Ortega deja en Honduras una familia, múltiples amistades
y una huella imborrable en el fútbol de este país,
en el que en una temporada convirtió 18 goles, récord
que costó más de una década para ser batido.
EFE
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