El juez
Wilfredo Alfaro, del Juzgado Primero de Letras de lo Civil de Tegucigalpa,
resolvió favorablemente la solicitud que la Procuraduría
General de Honduras presentó el pasado miércoles para
obligar a la Distribuidora de Productos del Petróleo S.A.
(DIPPSA) a entregar sus terminales.
Una
abogada de la Procuraduría, Tania Mejía, informó
a los periodistas de que Alfaro "ha admitido el requerimiento
que se interpuso y ha dado 48 horas para que la sociedad obligada
proceda a dar cumplimiento a la obligación".
Explicó
que la Procuraduría y el Juzgado van a "practicar"
lo ordenado por Alfaro y hacer que DIPPSA entregue sus terminales
de almacenamiento de combustibles en el Caribe y el Pacífico
hondureño.
El
presidente hondureño, Manuel Zelaya, confirmó recientemente
a la prensa que la Esso tiene una participación del 50 por
ciento en la terminal de DIPPSA en el puerto de San Lorenzo (Pacífico).
El
gobierno de Zelaya requiere las terminales de DIPPSA para que la
compañía estadounidense Conoco Phillips, ganadora
en 2006 de una licitación para importar combustibles, almacene
sus productos.
La
Conoco Phillips no ha firmado el contrato con el gobierno porque
no tiene terminales.
El
gobierno pidió la intervención judicial, después
de fracasar el martes las negociaciones con el presidente de DIPPSA,
Henry Arévalo, para el alquiler de los depósitos de
combustible.
Según
la procuradora general de Honduras, Rosa Miranda, se pidió
al Juzgado "declarar a la empresa en mora del cumplimiento
de una obligación con el Estado", fijada en una cláusula
del contrato de concesión, "y que ponga las terminales
a disposición del Estado".
Esa
cláusula establece que el Estado podrá disponer con
fines de utilidad pública de las terminales de DIPPSA, mediante
el pago de un justiprecio.
Las
actuaciones contra la empresa se derivan de un decreto que Zelaya
emitió el 13 de enero pasado, en el que establece que el
gobierno intervendrá las petroleras con fines de utilidad
pública.
La
decisión de Zelaya desató una polémica con
el embajador de EEUU en Honduras, Charles Ford, quien la calificó
de "expropiación" y señaló que no
la respaldaba ninguna declaración de emergencia.
Además,
el decreto provocó la huida del país de ejecutivos
de varias trasnacionales petroleras, temerosos de sufrir represalias.
Posteriormente,
el gobierno aclaró que la intervención no significaba
nacionalización o expropiación, como temían
la embajada de Estados Unidos y las empresas multinacionales, que
finalmente aceptaron continuar con la distribución local
de carburantes.
El
gobierno realizó la licitación, en un intento de lograr
una rebaja en los precios de los combustibles, que fue una promesa
electoral del mandatario.
Pero
Zelaya reconoció la semana pasada a la prensa que la licitación
no ha producido ni producirá ninguna rebaja en los precios
de los combustibles y advirtió que la Conoco Phillips los
traerá a precios de mercado.
Las
rebajas registradas en las últimas semanas han sido producto
del abaratamiento del petróleo en el mercado internacional
y de que el gobierno cambió la fórmula para fijar
los precios locales, medida que quitó algunos cargos que
cobraban las trasnacionales, recordó.
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