Bush
se declaró "complacido con el acuerdo alcanzado hoy
en las negociaciones a seis bandas" celebradas en Pekín
para poner fin al programa nuclear norcoreano y en las que participan
EEUU, Rusia, las dos Coreas, China y Japón.
"Estas
conversaciones representan la mejor oportunidad para usar la diplomacia
para atajar el programa nuclear de Pyongyang", agregó
el presidente estadounidense.
Por
su parte, en una rueda de prensa convocada hoy tras el anuncio del
pacto, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, afirmó
que el acuerdo es también un mensaje para Irán, el
otro país con el que Estados Unidos y la ONU mantienen una
disputa sobre su programa nuclear.
Según
Rice, el mensaje a Irán es que "la comunidad internacional
es capaz de aunar sus recursos, particularmente cuando los Estados
de la región afectada colaboran, y que una diplomacia contundente
ha logrado resultados".
La
secretaria de Estado insistió en que el acuerdo representa
"un paso prometedor en la dirección correcta",
aunque admitió que "nos encontramos aún al principio,
queda mucho partido por jugar".
El
acuerdo compromete a Corea del Norte a cerrar su principal reactor
nuclear, en Yongbyon, en un plazo de 60 días, y permitir
el acceso de los inspectores del Organismo Internacional para la
Energía Atómica (OIEA), que deberán certificar
que Pyongyang pone fin a su programa de producción de armamento
atómico.
Según
apuntó Snow, Corea del Norte queda obligada, según
los términos del acuerdo, a revelar todos los detalles de
su programa nuclear.
A
cambio del desmantelamiento, Corea del Norte recibirá cerca
de 300 millones de dólares en ayuda humanitaria.
Pero
"si los norcoreanos no respetan los términos (del acuerdo),
no recibirán los beneficios a los que aspiran", afirmó
Snow, que insistió en que en ese caso "se mantiene la
posibilidad de sanciones impuestas por la comunidad internacional".
EFE
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