Al Maliki anuncia inicio plan de seguridad para acabar con violencia
   

14 de febrero de 2007

Bagdad - El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, anunció hoy la entrada en vigor del nuevo plan de seguridad para Bagdad en un discurso a la nación pronunciado en Kárbala (ciudad chií 110 kilómetros al sur de la capital).

 


El anuncio tuvo lugar pocas horas después de que el general que dirige el plan "Aplicamos la ley", Abud Gambar Hashim, ordenara el cierre de la frontera de Irak con Siria e Irán durante 72 horas y la entrada en vigor de medidas excepcionales en la capital.

"El comienzo del plan es un claro mensaje dirigido a todos los rebeldes que actúan en contra del estado y de la ley", aseguró Maliki.

Al margen del plan destinado a la capital, un total de 27 sospechosos de pertenecer al brazo iraquí de la organización terrorista Al Qaeda fueron capturados esta mañana por las tropas de la coalición en Bagdad y al oeste del país, informó el mando norteamericano.

Poco después del anuncio de Maliki, las autoridades iraquíes y estadounidenses informaron de la muerte de un total de 58 presuntos insurgentes en diferentes operaciones en la provincia de Diyala y al sur de Bagdad, aparentemente en aplicación del plan.

Sin embargo, la insurgencia, al poco del discurso de Maliki, retó al Gobierno iraquí con dos atentados con coche bomba en distintos puntos de Bagdad, que se saldaron con seis muertos y 17 heridos, y otro ataque con morteros que causó una muerte más.

Según cifras no oficiales, miembros del ejército iraquí y de la policía, ayudados por cinco brigadas estadounidenses, en un número total de 85.000, forman el contingente que aplicará el plan mediante el cual la capital quedará dividida en diez áreas de vigilancia.

El principal objetivo de la nueva estrategia, según altos funcionarios iraquíes, es acabar con las acciones terroristas contra la población civil, incautarse de armas ilegales y permitir el regreso a los iraquíes que se han visto obligados a abandonar sus casas.

Decenas de miles de iraquíes, tanto suníes como chiíes, han tenido que trasladar sus hogares por el aumento de la violencia de corte confesional.

En su discurso, Maliki pidió la unidad de todos las facciones iraquíes y grupos étnicos para la reconstrucción del país y añadió: "La misión es difícil, pero no vamos a parar".

El dirigente también dijo que el plan no hará excepciones entre suníes y chiíes, "incluso si se refugian en lugares sagrados".

Esta última declaración hace referencia a la parte del plan que prevé redadas en mezquitas, iglesias y "huseiniyas" (mezquitas chiíes) y otros lugares de congregación de fieles susceptibles de ser usados como escondite para la insurgencia.

Una fuerza conjunta, iraquí y estadounidense, llevó a cabo una redada hoy en la "huseiniya" de Otefiya, en el norte de Bagdad, que se ha saldado con varias detenciones.

La mezquita pertenece al Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak, que es el mayor grupo parlamentario, con un total de 275 diputados.

En Bagdad se han instalado puestos de control permanentes e itinerantes, para evitar ataques de elementos tanto suníes como chiíes.

Las tropas que colaboran en "Aplicamos la Ley" disponen de amplias competencias para evitar que su labor sea boicoteada.

Los líderes de la minoría de credo suní han condenado el plan de seguridad, alegando que tiene por objetivo actuar contra áreas bajo control suní.

La estrategia también incluye el aumento del número de tropas en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, para acabar con los líderes de la insurgencia suní.

Este plan se considera la última oportunidad del Gobierno de Maliki para acabar con la ola de violencia sectaria en Bagdad y en otras zonas del país, especialmente después del bombardeo del santuario chií de Samarra (100 kilómetros al norte de Bagdad) en febrero del pasado año. EFE



 
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