El anuncio
tuvo lugar pocas horas después de que el general que dirige
el plan "Aplicamos la ley", Abud Gambar Hashim, ordenara
el cierre de la frontera de Irak con Siria e Irán durante
72 horas y la entrada en vigor de medidas excepcionales en la capital.
"El
comienzo del plan es un claro mensaje dirigido a todos los rebeldes
que actúan en contra del estado y de la ley", aseguró
Maliki.
Al
margen del plan destinado a la capital, un total de 27 sospechosos
de pertenecer al brazo iraquí de la organización terrorista
Al Qaeda fueron capturados esta mañana por las tropas de
la coalición en Bagdad y al oeste del país, informó
el mando norteamericano.
Poco
después del anuncio de Maliki, las autoridades iraquíes
y estadounidenses informaron de la muerte de un total de 58 presuntos
insurgentes en diferentes operaciones en la provincia de Diyala
y al sur de Bagdad, aparentemente en aplicación del plan.
Sin
embargo, la insurgencia, al poco del discurso de Maliki, retó
al Gobierno iraquí con dos atentados con coche bomba en distintos
puntos de Bagdad, que se saldaron con seis muertos y 17 heridos,
y otro ataque con morteros que causó una muerte más.
Según
cifras no oficiales, miembros del ejército iraquí
y de la policía, ayudados por cinco brigadas estadounidenses,
en un número total de 85.000, forman el contingente que aplicará
el plan mediante el cual la capital quedará dividida en diez
áreas de vigilancia.
El
principal objetivo de la nueva estrategia, según altos funcionarios
iraquíes, es acabar con las acciones terroristas contra la
población civil, incautarse de armas ilegales y permitir
el regreso a los iraquíes que se han visto obligados a abandonar
sus casas.
Decenas
de miles de iraquíes, tanto suníes como chiíes,
han tenido que trasladar sus hogares por el aumento de la violencia
de corte confesional.
En
su discurso, Maliki pidió la unidad de todos las facciones
iraquíes y grupos étnicos para la reconstrucción
del país y añadió: "La misión es
difícil, pero no vamos a parar".
El
dirigente también dijo que el plan no hará excepciones
entre suníes y chiíes, "incluso si se refugian
en lugares sagrados".
Esta
última declaración hace referencia a la parte del
plan que prevé redadas en mezquitas, iglesias y "huseiniyas"
(mezquitas chiíes) y otros lugares de congregación
de fieles susceptibles de ser usados como escondite para la insurgencia.
Una
fuerza conjunta, iraquí y estadounidense, llevó a
cabo una redada hoy en la "huseiniya" de Otefiya, en el
norte de Bagdad, que se ha saldado con varias detenciones.
La
mezquita pertenece al Consejo Supremo de la Revolución Islámica
en Irak, que es el mayor grupo parlamentario, con un total de 275
diputados.
En
Bagdad se han instalado puestos de control permanentes e itinerantes,
para evitar ataques de elementos tanto suníes como chiíes.
Las
tropas que colaboran en "Aplicamos la Ley" disponen de
amplias competencias para evitar que su labor sea boicoteada.
Los
líderes de la minoría de credo suní han condenado
el plan de seguridad, alegando que tiene por objetivo actuar contra
áreas bajo control suní.
La
estrategia también incluye el aumento del número de
tropas en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, para acabar
con los líderes de la insurgencia suní.
Este
plan se considera la última oportunidad del Gobierno de Maliki
para acabar con la ola de violencia sectaria en Bagdad y en otras
zonas del país, especialmente después del bombardeo
del santuario chií de Samarra (100 kilómetros al norte
de Bagdad) en febrero del pasado año. EFE
|