"Hay
desgraciadamente excesos cometidos por mexicanos, sean agentes de
migración, policías federales preventivos o auxiliares
de los operativos", señaló la titular del Instituto
Nacional de Migración (INM), Cecilia Romero.
La
funcionaria hizo los comentarios en la "I Conferencia Internacional
Migración y Desarrollo: una perspectiva integral desde el
sur", organizada en la capital mexicana el grupo financiero
español BBVA.
La
semana pasada fueron detenidos en Chiapas, sur de México,
116 indocumentados (44 guatemaltecos, 32 hondureños, 27 salvadoreños,
12 nicaragüenses y un cubano).
Después
de esa operación diversas organizaciones sociales y la Iglesia
Católica criticaron el trato que reciben en la zona los indocumentados
centroamericanos que tratan de llegar a EEUU vía México,
por considerar que viola los derechos humanos.
Según
Romero en el INM hay buenos funcionarios que "aman su trabajo"
pero admitió que se han detectado "grupos que en connivencia
con los malvados 'polleros' (traficantes de personas) llevan a cabo
el tráfico de personas".
Por
esta razón aseguró que desde que asumió la
jefatura del INM ha impulsado un cambio en la institución
"hacia una cultura de servicio", lo que implica, entre
otras cosas, "dignificar" las estaciones migratorias en
las que se detiene a los indocumentados en México.
Romero
destacó que se busca "limitar al máximo la estancia"
de los migrantes en estas estaciones cuando son detenidos en territorio
mexicano, de modo que no supere las 25 horas.
Señaló
que la "enorme porosidad" de la frontera sur del país
ha "generado condiciones de práctica ausencia de controles"
en una zona limítrofe de unos 1.140 kilómetros que
México comparte con Guatemala y Belice.
La
funcionaria subrayó que en la frontera meridional de México
operan con impunidad "grupos criminales organizados" y
"con la complicidad de los tres niveles de Gobierno".
Reconoció
además que las labores del Instituto Nacional de Migración
en los cuatro estados fronterizos del sur de México (Chiapas,
Quintana Roo, Tabasco, Campeche) "no han sido hasta hoy suficientes"
para detener esta espiral de inseguridad.
Romero
señaló que en 2006 se detuvo en el país a 182.705
indocumentados, principalmente guatemaltecos, hondureños,
salvadoreños y nicaragüenses.
Agregó
que antes de que finalice el primer trimestre de este año
entrarán en operación las llamadas "tarjetas
de paso", unas visas para trabajadores temporales centroamericanos
que beneficiarán especialmente a los guatemaltecos y beliceños
que trabajan en México.
"No
tenemos la cuantía, pero sabemos que hay muchos (trabajadores
transfronterizos) que trabajan sobre todo en la construcción,
servicio doméstico y que vienen a diario a México",
concluyó. EFE
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