Se
trata de una cifra importante teniendo en cuenta que el año
pasado EEUU sólo aceptó a 202 refugiados iraquíes
y que, desde que comenzó el conflicto en marzo de 2003, el
total de acogidos no llega al medio centenar.
"Tenemos
la responsabilidad de responder a las necesidades más inmediatas
de los iraquíes que huyeron de la violencia y la persecución",
dijo la responsable del Departamento de Estado, Paula Dobriansky,
en rueda de prensa en la que anunció los planes estadounidenses.
Dobriansky,
secretaria de Estado adjunta para Democracia y Asuntos Globales,
subrayó que los esfuerzos para ayudar a los refugiados y
desplazados incluyen "el asentamiento de los más vulnerables".
"EEUU
hará su parte", añadió, antes de precisar
que "esperamos procesar rápidamente los casos de 7.000
refugiados iraquíes".
En
el mismo acto, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados
(ACNUR), Antonio Guterres, dio la bienvenida al anuncio de Washington
y subrayó que es necesaria una solución política
en Irak para que los aproximadamente 3,8 millones de ciudadanos
que abandonaron el país puedan regresar a sus hogares.
Al
ser preguntado si la contribución estadounidense anunciada
hoy le parece suficiente, Guterres subrayó que "el problema
es de tales dimensiones que nada es suficiente".
No
obstante, añadió, el plan de EEUU "es un muy
buen paso en la buena dirección".
La
mayoría de los refugiados iraquíes, dijo, huyeron
a Siria y Jordania, países para los que pidió ayuda
de la comunidad internacional con vistas a que puedan hacer frente
a la carga que eso representa.
Guterres
expresó su esperanza en que, durante el presente año,
se puedan procesar la acogida de unos 20.000 refugiados iraquíes
en distintos países del mundo. EFE
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