El
grupo especial de tarea de la policía del Valle de San Fernando,
conformado por 50 agentes, interrogó a un centenar de sospechosos
y detuvo a 64 presuntos delincuentes acusados de robo de automóviles
y posesión ilegal de armas y de narcóticos, entre
otros.
El
alcalde Antonio Villaraigosa y el jefe policial William Bratton
decidieron la semana pasada denunciar a los once grupos juveniles
más peligrosos de Los Ángeles y acordaron establecer
un frente común con otras entidades de control de la ley
federales, estatales y locales.
"Estamos
haciendo una nueva aproximación a las pandillas este año",
explicó Bratton durante la presentación del plan.
"Once
pandillas y sus 800 miembros cometieron 1.700 crímenes violentos
el año pasado. Eso es el 6 por ciento de los crímenes
de todos los delitos violentos en la ciudad. Tiene sentido que enfoquemos
nuestros limitados recursos en estos criminales" dijo.
En
el área del Valle, al norte de Los Ángeles, la policía
ha identificado al grupo "Canoga Park Alabama" como una
de las once bandas más peligrosas.
Como
parte de la estrategia frontal anunciada el pasado jueves, 50 oficiales
de la policía fueron asignados al Centro de Operaciones de
Seguridad de la Comunidad en el Valle de San Fernando para responder
inmediata y eficazmente cuando se cometa un delito, según
se explicó al presentar el programa.
A
pesar de estos resultados, la política de lucha frontal contra
ese tipo de delincuencia sigue despertando críticas.
"Nuestra
preocupación es el mensaje que queremos enviar. Nosotros
estamos por la prevención y la rehabilitación, pero
vamos a tener que esperar a ese aspecto de la estrategia",
declaró hoy a la prensa Bobby Arias, cofundador de Comunidades
Basadas en la Escuela de North Hills, programa de prevención
y rehabilitación de pandillas.
En
el Valle de San Fernando, la delincuencia atribuida a ese tipo de
grupos juveniles aumentó un 43 por ciento en 2006, según
la policía de Los Ángeles. EFE |