Así
lo explicó hoy en rueda de prensa el economista del Banco
Mundial (BM) Humberto López, experto en Latinoamérica
y el Caribe, que añadió que el flujo de remesas que
ha recibido la región entre 1991 y 2005 ha contribuido a
acelerar su Producto Interior Bruto (PIB) en un 0,25 por ciento.
Si
no fuera por el impacto de las remesas, que López consideró
beneficioso pero no la panacea para las economías de la región,
la pobreza afectaría a casi el 28 por ciento de la población
latinoamericana, frente al 25 por ciento actual.
El
economista del BM explicó que no son siempre los más
pobres los que reciben el dinero, sino que como se demuestra en
el caso de América Central los receptores están entre
las clases medias, debido a que son los que tienen más medios
para emigrar.
Las
remesas tienen un impacto "pequeño pero robusto"
en el desarrollo de Latinoamérica, señaló López,
que añadió que si bien es cierto que los países
que más dinero reciben desarrollan más su economía,
el impacto final es "modesto" debido a los costes sociales
y económicos asociados a la emigración.
Entre
los costes sociales, este experto destacó la disgregación
de las familias, las dificultades que suponen para miles de niños
crecer sin la figura paterna o materna, o a veces ambas, además
de los problemas de adaptación que tienen los emigrantes.
Las
remesas también contribuyen a mejorar los indicadores sanitarios
de la población de estos países, así como las
tasas de escolaridad, aunque en México ocurre todo lo contrario,
lo que puede ser debido a que los hijos de los emigrantes piensan
más en emigrar que en estudiar, dijo el experto del Banco
Mundial.
Según
López, México es el país del mundo que más
remesas recibe, unos 16.742 millones de euros -22.000 millones de
dólares-, de los emigrantes que tiene repartidos por todo
el mundo, especialmente en Estados Unidos.
La
segunda región del mundo en cuanto a recepción de
remesas es el sudeste asiático, con unos 34.245 millones
de euros -45.000 millones de dólares-, aunque también
hay que tener en cuenta que allí la población es cuatro
veces mayor que en Latinoamérica.
Las
remesas que recibe Latinoamérica se han multiplicado por
25 en los últimos 25 años, hasta el punto de que en
países muy pobres, como Haití, la República
Dominicana o El Salvador, el 20 por ciento de las familias reciben
remesas, mientras que en México este porcentaje es del 6
por ciento y en Perú del 3 por ciento.
En
Haití las remesas equivalen al 50 por ciento del Producto
Interior Bruto (PIB).
López
destacó también el hecho de que los costes de las
transferencias han bajado mucho en los últimos años,
como demuestra el hecho de que en 1998 mandar 300 dólares
desde Estados Unidos a Latinoamérica costaba unos 30 dólares
y actualmente los 10 dólares.
Si
no han bajado más, dijo, es porque no hay suficiente competencia
entre entidades o porque hay un exceso de regulación en los
países emisores, algo que debería mejorar.
El
director del Servicio de Estudios de BBVA, José Luis Escrivá,
señaló que la llegada de los bancos al negocio de
las transferencias ha contribuido en gran medida a rebajar los costes.
Según
Escrivá, el gran reto ahora es lograr que este canal contribuya
a reducir "la informalidad" de las economías latinoamericanas
y a elevar el grado de "bancarización" de la población.
EFE |