Los
esfuerzos también deben dirigirse a que se inscriba la mayor
cantidad posible de hondureños para que sigan gozando del
TPS, señaló el semanario católico Fides en
su editorial.
"La
Cancillería y las asociaciones de hondureños, en forma
conjunta, tienen que redoblar esfuerzos en las distintas ciudades
de Estados Unidos para lograr una inscripción masiva de hondureños",
subrayó.
Enfatizó
que "es preciso que a partir de este momento se comience una
importante campaña para que a los hondureños acogidos
al TPS (...) se les prorrogue" este régimen.
La
actual vigencia anual del TPS expirará el 5 de julio próximo
y la Cancillería hondureña ha anunciado que en marzo
formalizará la solicitud ante el Gobierno de EEUU para obtener
la séptima prórroga.
Estados
Unidos concedió el TPS a miles de hondureños a principios
de 1999 como consecuencia de la devastación ocasionada en
el país por el huracán "Mitch" a finales
de 1998.
Unos
78.000 inmigrantes hondureños están protegidos actualmente
por el TPS, que les permite trabajar sin ser deportados.
La
iglesia católica indicó que, mientras más hondureños
se acojan al TPS, mayor será la cantidad de ellos que se
beneficien de una futura reforma migratoria que les permita legalizar
su residencia en Estados Unidos.
También
insistió en que es necesario lograr la extensión del
TPS dada la importancia que las remesas de dólares enviadas
por los hondureños desde EEUU tienen en la economía
de Honduras.
"Resulta
muy importante sostener los actuales niveles de remesas, pues el
desarrollo del país las requiere", manifestó.
Las
remesas familiares, que ya son el principal soporte de la economía
hondureña, llegaron en 2006 a 2.359 millones de dólares
y este año podrían alcanzar los 3.000 millones de
dólares, según datos oficiales.
El
semanario Fides recordó que las leyes y las autoridades migratorias
de Estados Unidos se han vuelto más duras, "como lo
evidencia el alto número de deportados que regresa a Honduras
todas las semanas".
Estados
Unidos deportó el año pasado a casi 25.000 hondureños
indocumentados y este año la cifra ya se acerca al millar,
según fuentes gubernamentales, que indican que más
de un millón de nacionales viven legal e ilegalmente en el
país norteamericano. EFE
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