El
defensor de los derechos humanos consideró que si el costo
de vida del hondureño común, aumenta y aumenta desproporcionalmente,
sin ningún control, no se justifica un control del salario
mínimo como ocurre actualmente.
Puso como ejemplo que en el país, mientras el precio de los
productos de la canasta básica sube en ascensor, el salario
de los trabajadores va a paso de tortuga enyesada.
“A todo trabajador se le debe pagar debidamente por sus servicios
prestados y si es un buen empleado tiene derecho a ganar lo suficiente
para vivir sin hambre con buena salud y con sus hijos en la escuela,
recibiendo una educación de calidad”, dijo.
Recomendó a quienes se oponen al incremento del salario mínimo
para que visiten los mercados y se den cuenta de cuánto vale
un huevo, cuánto vale la leche, cuánto vale la verdura.
Una comisión tripartita (Gobierno, empresarios y trabajadores)
comenzó en enero a negociar una nueva estructura del salario
mínimo en Honduras, sin que a la fecha hayan logrado acuerdos
en torno al tema.
La semana anterior, los representantes del sector laboral en las
negociaciones oficializó una solicitud de incremento del
25 por ciento, Los trabajadores pidieron oficialmente hoy al Gobierno
y a los empresarios del país un aumento de 25 por ciento
de salario, en base a las cifras oficiales que reportan un cinco
por ciento de crecimiento económico en el país.
Representantes del sector empresarial han anunciado su oposición
a la petición de los trabajadores aduciendo que no tienen
capacidad de pago y advertido que si se aprueba ese incremento habrán
despidos masivos en sus empresas.
Las pláticas continuarán a finales de mes, reuniones
en las cuales si no hay acuerdos el Gobierno deberá fijar
unilateralmente el nuevo incremento.
Según un informe del Consejo Monetario Centroamericano, Honduras
junto a Nicaragua pagan los salarios más bajos de la región.
La Comisión Especial del Salario Mínimo aprobó
en marzo de 2006 incrementos al salario mínimo de entre 8,4
y 11 por ciento.
El incremento benefició a por lo menos 500.000 trabajadores
no organizados en el país.
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