Condenan a dos pandilleros
por matanza de Chamelecón
   

20 de febrero de 2007

Tegucigalpa - Un tribunal de justicia de Honduras condenó hoy a dos pandilleros por la matanza de 28 pasajeros de un autobús perpetrada la víspera de Navidad de 2004 en la localidad norteña de Chamelecón, informó una fuente judicial.

El fiscal del caso, Omar Menjívar, dijo a periodistas que, de los cuatro acusados, el Tribunal de Sentencia de San Pedro Sula (norte) declaró culpables a Juan Carlos Miralda y Darwin Ramírez, y absolvió a Wilson Gómez y Oscar Mendoza.

 


El tribunal, que inició el proceso en enero pasado, fijará a mediados de marzo próximo los años de cárcel que deberán cumplir Miralda y Ramírez, quienes, al igual que los otros dos acusados, son miembros de la pandilla "Mara Salvatrucha", agregó.

En total, las condenas contra los declarados culpables podrían sumar más de 600 años de cárcel, pero la "prisión efectiva" sería de 30 años, de acuerdo con la legislación penal hondureña, explicaron otras fuentes judiciales.

Menjívar se mostró satisfecho porque "la Fiscalía había solicitado un fallo en los términos en que se ha pronunciado el tribunal, estamos conformes".

Miralda y Ramírez fueron condenados por asesinato, tentativa de asesinato, porte ilegal de armas y asociación ilícita.

La Fiscalía aportó numerosas pruebas, indicios y testimonios contra Miralda y Ramírez, pero no pudo en el caso de Gómez y Mendoza, por lo que pidió su absolución.

Menjívar explicó que, a pesar del fallo condenatorio, la Fiscalía no da por cerrado el caso y continuará las investigaciones porque tiene la seguridad de que otros pandilleros participaron en la matanza, aunque se desconoce quiénes son.

"Estamos en la obligación de descubrir" a los otros participantes, pues "tenemos indicios de que fueron de seis a ocho personas y sólo cuatro vinieron a juicio; además el móvil no ha podido ser determinado", enfatizó Menjívar.

En la noche del 23 de diciembre de 2004, varios hombres dispararon con fusiles AK-47 y M-16 contra un autobús del servicio urbano de San Pedro Sula en el que viajaban al menos 70 personas que regresaban a Chamelecón, al sur de esa ciudad.

Los delincuentes asesinaron a 28 personas, seis de ellas niños, mientras que otras 29 resultaron heridas y unas 13 salieron ilesas.

Antes de huir, los victimarios pintaron en el vehículo un mensaje con ofensas a los entonces presidente de Honduras, Ricardo Maduro; titular del Parlamento, Porfirio Lobo, y ministro de Seguridad, Oscar Alvarez.

El Gobierno de Maduro (2002-2006) libró un fuerte combate contra las maras, aunque el propio ex presidente admitió que esa lucha fue insuficiente para acabar con la violencia, que sigue azotando a los hondureños.

El supuesto cabecilla de la matanza, Juan Bautista Jiménez, también pandillero, apareció ahorcado semanas después en un baño de la Penitenciaría Nacional, en las afueras de Tegucigalpa.

Uno de los aspectos de este caso no esclarecido hasta ahora es la versión, de un testigo protegido, de que un capitán del Ejército de Honduras, no identificado, supuestamente vendió a los autores los fusiles AK-47 y M-16 que fueron utilizados en el múltiple crimen EFE.

 
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