Según
las autoridades, Laura Cervantes, de 33 años y madre de seis
hijos, se presentó el 6 de abril de 2006 en un hospital de
la zona con el niño a su cargo, Carlos Pineda Jr., quien
presentaba severas heridas en la cabeza.
El
pequeño falleció cuatro días después,
el 10 de abril del año pasado, y ese mismo día Cervantes
fue arrestada y acusada de abuso infantil que ocasionó la
muerte de un menor.
Posteriores
averiguaciones permitieron establecer que Cervantes habría
perdido la calma cuando el bebé comenzó a llorar mientras
ella manejaba su automóvil, a la vez que el hijo menor de
Cervantes (de un año) también lloraba y otro de sus
hijos (de seis años) decía que tenía hambre.
En
sus primeras declaraciones, el pasado 13 de febrero en el juicio
contra Cervantes, Jamin M. Alabiso, uno de los fiscales de distrito
del Condado Adams, dijo que Cervantes, "frustrada por la situación,
sacó al bebé de su asiento y lo sacudió violentamente
hasta dejarlo inconsciente".
Luego
de aquel incidente, Cervantes volvió a su casa y más
tarde notó que el bebé tenía dificultades para
respirar y que ya "no respondía a los estímulos",
por lo que fue primero a una clínica de la zona y después
a la sala de emergencia de un hospital.
Alabiso
calificó el accionar de Cervantes como "algo terrible
que nunca debería haber ocurrido", aunque reconoció
que la mujer "estaba abrumada por sus propias responsabilidades
maternales, con seis hijos de entre uno y 13 años, cuando
los padres de la víctima llegaron y le dejaron el bebé
para que lo cuidase".
Por
su parte, el abogado defensor, Thomas K. Carberry, trató
de demostrar que su clienta no le había causado las heridas
al bebé, sino que éstas eran anteriores y que Cervantes
era "una madre experimentada que cuidaba bien a sus hijos".
Familiares
y amigos de Cervantes, incluido el pastor de la iglesia a la que
asistía, testificaron a favor de la madre e imploraron por
su libertad, debido a que su hijo menor padece de una seria enfermedad.
Tras
conocerse el veredicto, la fiscalía pidió la sentencia
máxima para este tipo de casos, es decir, 48 años
de cárcel, aunque el juez podría reducir ese tiempo
a un mínimo de 18 años.
La
situación de Cervantes se complica debido a que, según
las autoridades, llegó ilegalmente a Estados Unidos desde
Ciudad Juárez (México), hace cuatro años. EFE
|