En una
declaración en la Cámara de los Comunes, Blair añadió
que la presencia británica en Basora (sur de Irak) puede
quedar por debajo de los 5.000 soldados antes de que termine el
año.
"La reducción (gradual)
de soldados será de los actuales 7.100, número por
debajo de los 9.000 de hace dos años y los 40.000 en el momento
del conflicto, a cerca de 5.000", precisó el mandatario,
cuya popularidad ha caído por su decisión de invadir
Irak.
Pero dijo que "la presencia
militar del Reino Unido continuará en 2008, siempre que se
nos requiera y tengamos trabajo por hacer".
Estos soldados, según explicó,
estarán encargados de preparar y apoyar a las fuerzas iraquíes,
velar por la seguridad en la frontera con Irán y las rutas
de suministro y participar en operaciones contra grupos radicales.
Las fuerzas británicas que
queden en Irak entregarán a las autoridades locales todas
las bases, con excepción del aérea de Basora y el
Palacio de la ciudad, dijo Blair, quien rindió tributo al
profesionalismo, dedicación y valentía de sus soldados.
Según
el primer ministro, esta retirada será posible por la conclusión
de la llamada operación "Simbad", para traspasar
a los iraquíes el control de la seguridad en Basora.
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Pese
a que los problemas en Basora son importantes, se ha entregado
el control de la seguridad a las fuerzas locales en la mayoría
de las áreas de la ciudad, agregó.
Lo
que esto significa, afirmó Blair, es que "el próximo
capítulo de la historia de Basora será redactado
por los iraquíes".
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La
situación en esa zona es diferente a la de los sectores controlados
por EEUU, particularmente Bagdad, ciudad que ha visto un "baño
de sangre" por la actividad de insurgentes, puntualizó.
De acuerdo con su explicación,
es importante mostrar a los iraquíes que el Reino Unido,
y otras fuerzas multinacionales, no quieren permanecer en el país
árabe más allá de lo necesario.
El mandatario, que analizó
esta reducción con el presidente de EEUU, George W. Bush,
dijo a los diputados que habló de estos planes con el primer
ministro iraquí, Nuri al Maliki.
"La velocidad de todo esto
(por el repliegue) depende en parte, por supuesto, de lo que hacemos,
y lo que hacen las autoridades iraquíes", resaltó
el primer ministro.
Un total de 132 soldados británicos
han muerto en Irak desde la ocupación del país.
El líder del Partido Conservador
(principal de la oposición británica), David Cameron,
saludó el anuncio de hoy y dijo que será bien recibido
"por esta cámara (Comunes), el país y especialmente
las familias de los que prestan servicio en Irak".
Sin embargo, el líder del
Partido Liberal Demócrata (tercera formación del país),
Menzies Campbell, señaló que el Reino Unido dejará
a un Irak al borde de la guerra civil.
Todo esto es distinto al ideal de
democracia que se quería para la región hace cuatro
años, agregó Campbell, cuyo partido se opuso a la
intervención aliada en Irak.
La planeada reducción de
las fuerzas británicas se pondrá en marcha mientras
EEUU prepara el envío de cerca de 21.500 soldados a Irak.
El anuncio de hoy fue criticado
por la llamada "Coalición Parad la Guerra", que
ha organizado numerosas manifestaciones en Londres para protestar
por la presencia aliada en Irak.
Un
portavoz de la coalición dijo hoy que Blair no ha anunciado
una retirada gradual de tropas por los "éxitos conseguidos",
teniendo en cuenta los 650.000 muertos, "la desintegración
de Irak y los miles que huyen del país cada día".
EFE
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