Los
goles fueron de factura sudamericana por parte de los del valle,
que con un cómodo 3-1 vencieron no solo en el marcador sino
que también en el planteamiento táctico.
El criticado uruguayo Silvio Fernández
marcó dos veces en jugadas calcadas, el tercero fue el mejor
por parte del argentino Sergio Raúl Diduch, en soberbio cobro
de tiro libre, el descuento lo puso Víctor “Muma”
Bernárdez casi de carambola.
PRIMER TIEMPO
El juego fue planteado por Edwin Pavón, 4-4-2 pero con una
variante no regular en el esquema, la aparición de Jorge
Regalado, que como su apellido literalmente lo expresa le obsequió
dos soberbios centros a Fernández para las anotaciones.
Se
quitaba las marcas de la derecha aprovechando las bajadas de Emilio
Izaguirre y agarraba en solitario a Samir Arzú, que sencillamente
nunca lo pudo controlar.
Un minuto de juego, un gol, seis llegadas de Hispano dos goles.
Aunque hay que apuntar que el fútbol de toque lo hizo Motagua.
Tras la primera anotación que no solo agarró en frío
a los capitalinos sino que además a los aficionados vestidos
en carbón y oro, los vestidos en vino tinto comenzaron a
triangular pero sin peligro concreto a la meta de Junior Morales.
Al
verse en tal situación Pavón, sorteó el movimiento
y retrasó a Diduch unos 20 metros para que se encargara de
administrar los pases de proyección a Fernández. El
cambio funcionó a la perfección pues el “rubio”
administró los tiempos con elegancia.
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Jorge
“Pitbull” Claros, se ofuscó y se echó
el equipo al hombro con remates de media distancia quiso romper
el bien conformado muro comayagüense.
A los 27 se calcó la jugada del minuto 1 a perfección;
Corrida de Regalado, centro al corazón del área,
la marca que se quedó parada y la afición no
hizo más que gritar el 2-0.
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SEGUNDO
TIEMPO
La segunda parte fue igual, “Primi” sacó a Pedrinho
y puso a Fernando Castillo para darle un poco más de dinamismo
por izquierda al equipo y liberar un poco a Rubén Matamoros.
Fue
hasta el minuto 68 cuando se cobró un tiro libre desde la
izquierda, Ricardo Canales paró su barrera. Tras el balón
Diduch, Portillo y Mejía.
El argentino se impulsó su zapato dio magistral sobre la
esférica y la volada del “gato’ fue inútil.
3-0. Una joya del gaucho y fue cuando...
La hinchada explotó en alegría y las heridas reaparecieron.
“Faltan dos, hay que vengarse, faltan dos; vamos Hispano”,
la tribuna se expresó.
Fue entonces que Bernárdez
le dio otro matiz al juego, a los 86 consiguió el gol del
descuento desde unos 35 metros, tras un disparo inofensivo, rasante
y casi sin sello de gol, que confió a locales y visitantes
y más que todo, extrañó cuando se vio en el
fondo. 3-1.
Marcador
final con sabor a venganza, no hubo incidentes que lamentar, más
que palabras sin nombre que reclamaban el tema del soborno.
Tomado
de latribuna.hn
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