Aunque
hay dos versiones sobre la ejecución de los policías
perpetrada el domingo en la cárcel de "El Boquerón",
a 66 kilómetros al sureste de la capital, el presidente guatemalteco,
Oscar Berger, dijo hoy que un grupo armado entró a la prisión,
aunque aclaró que está a la espera de un informe oficial.
Berger
responsabilizó a las autoridades de esa cárcel por
los asesinatos de los policías Luis Arturo Herrera López,
José Korki López Arreaga, José Adolfo Gutiérrez
y Marvin Langen Escobar Méndez, quienes habían sido
arrestados el pasado miércoles en la capital.
Estaban
acusados de ser los autores materiales de los asesinatos de los
diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano (Parlacen)
Eduardo D'Aubuisson, William Pichinte y José Ramón
González, y la de su chófer Gerardo Ramírez,
el pasado 19 de febrero en la carretera que de Guatemala conduce
a El Salvador.
Berger
dijo a periodistas que lamentaba los asesinatos de los cuatro agentes,
porque "eran testigos claves para seguir el proceso de investigación"
de la muerte de los parlamentarios.
"Era
importante lo que podrían aportar", añadió
el mandatario, al insistir en que los agentes tenían nexos
con el crimen organizado y las mafias.
El
dignatario sostuvo que "no dudamos que hay una guerra entre
ellos (las mafias) que ha ocasionado la muerte de los cuatro policías".
Las
autoridades salvadoreñas creen que los asesinatos de los
cuatro policías fue para "cortar" las investigaciones
hacia los autores intelectuales de la muerte de los parlamentarios.
"Se
trata de evitar que se abra la caja de pandora y se descubran hechos
muy graves ocurridos en Guatemala relacionados con el crimen organizado",
manifestó el director de la Policía Nacional Civil
(PNC) de El Salvador, Rodrigo Avila.
El
pasado jueves, Berger aseguró en México que detrás
de los asesinatos de los diputados estaba el narcotráfico.
Tanto
Berger como su colega salvadoreño, Elías Antonio Saca,
creen que hubo una equivocación en los asesinatos de los
diputados salvadoreños
Los
policías, según el mandatario guatemalteco, habían
sido alertados sobre un vehículo con un cargamento de droga
o de dinero, pero al no encontrar nada en la camioneta de los políticos
salvadoreños, los agentes se frustraron y decidieron matarlos.
El
viceministro salvadoreño de Seguridad y Justicia, Astor Escalante,
dijo hoy que la intención (de los asesinatos de los policías)
"es querer callar, cortar algunas líneas de investigación".
Las
investigaciones sobre la matanza de los diputados ya eran complejas
y ahora "evidentemente se percibe que la intención es
cortar el camino de la investigación, (...) eliminando a
cuatro de los involucrados que probablemente tenían información
importante", aseveró.
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De
izquierda a derecha, Jose Korki Lopez Arreaga, Jose Adolfo Gutierrez,
Luis Arturo Herrera Lopez and Marvin Langen Escobar Mendez |
Según
el ex comisionado presidencial de Seguridad y Defensa de Guatemala,
Otto Pérez Molina, los asesinatos dentro de la prisión
ponen en una crisis a todo el sistema de seguridad y al propio gobierno,
porque los agentes eran de confianza de altos mandos del país.
Pérez,
aspirante a presidente de Guatemala por el opositor Partido Patriota
(PP), sostiene que los crímenes demuestran que los policías
sabían de la implicación de altos mandos en los asesinatos
de los diputados salvadoreños.
"El
alto mando tenía temor de lo que podrían revelar y
por eso los callaron", anotó, y reiteró que "aquí
hay autoridades implicadas y esto se le fue totalmente de las manos
al presidente".
El
político denunció la existencia de "dos escuadrones
de la muerte", uno dentro de la PNC y otro vinculado al Ministerio
de Gobernación (Interior), que "actúan y operan
con la complacencia de las actuales autoridades.".
Pérez
sostuvo que los cuatro policías asesinados pertenecían
a uno de estos grupos, que también participó en los
crímenes de los diputados salvadoreños.
El
gobierno guatemalteco guarda silencio sobre las denuncias de Pérez.
EFE |