Rodezno
subrayó que "ha habido negligencia del Estado"
de Honduras en prestar atención a todo el sistema penitenciario
del país, compuesto por unas 24 prisiones, que en su mayoría
son obsoletas y en las que impera el hacinamiento.
La
Penitenciaría Nacional, construida a finales del siglo pasado,
tiene una capacidad para 1.500 reos, pero su población actual
ronda los 3.000.
En
opinión de Rodezno, es urgente traspasar las cárceles
del país a un instituto de administración penitenciaria
para que funcionen con una nueva estrategia y una política
oficial que se oriente a prestarle atención al último
eslabón del sistema de justicia penal, que es la cárcel.
El
pasado martes, otro recluso, identificado como José Abimael
Sánchez, de 22 años, murió estrangulado en
la principal cárcel de Honduras.
Sánchez
tenía varias señales de estrangulamiento en el cuello
y huellas de calzado en la camisa a la altura del pecho, según
autoridades de la prisión.
El
reo pertenecía a la Mara 18 (pandilla) y cumplía desde
2004 una condena por el delito de violación.
Otros
siete reos de la Penitenciaría, ubicada unos 30 kilómetros
al norte de Tegucigalpa, han sido asesinados desde el 1 de enero
pasado, y uno más murió accidentalmente hace unos
12 días.
Se
suma la muerte de otro preso que habría sido herido en la
misma cárcel, pero que murió en un hospital público
de Tegucigalpa, por lo que algunos medios locales de prensa registran
un total de 11 asesinados en la Penitenciaría Nacional en
2007.
Las
autoridades de la Penitenciaría, por su parte, reconocen
solo nueve, con el de hoy. EFE
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