El proyecto
de ley HB07-1804, del representante Randy Terrill (republicano del
Distrito 53), propone la implementación de un sistema de
verificación de documentos de identidad para constatar que
las personas que soliciten servicios públicos sean ciudadanos
de Estados Unidos o estén viviendo legalmente en este país.
La
propuesta, también conocida como Acta de Protección
de los Contribuyentes y Ciudadanos de Oklahoma, requiere que el
interesado en votar presente "pruebas fehacientes" de
que es ciudadano estadounidense, y no acepta documentos de otros
estados.
En
el debate de ayer el Comité Judiciario y de Seguridad Pública
de la Cámara de Representantes estatal aprobó el proyecto
de Terrill por catorce votos a favor y tres en contra.
A
diferencia de años anteriores, en los que Terrill presentó
sin éxito medidas similares, en la actual legislatura de
Oklahoma los republicanos tienen la mayoría, por lo que Terrill
anticipó que "esta vez la ley será aprobada".
Medidas
similares ya fueron implementadas en Georgia, Arizona y Colorado,
y actualmente se debaten otros proyectos de ley con los mismos objetivos
en Utah, Idaho y Wyoming.
En
todos estos casos se pide que los empleados públicos verifiquen
la autenticidad de los documentos presentados por quien solicite
beneficios públicos, y se requiere que los empleadores de
empresas privadas realicen una verificación similar de los
documentos de sus potenciales empleados.
En
el caso específico de Oklahoma, también se negarían
licencias de conducir y tarjetas de identificación a personas
que no pueden comprobar su presencia legal en Estados Unidos.
Así
mismo, se dejaría sin efecto la ley, vigente desde el 2003,
que permite a jóvenes indocumentados (que cumplan con ciertos
requisitos) recibir matrículas universitarias reducidas.
Basándose
en estadísticas compiladas por la Federación por la
Reforma Inmigratoria en Estados Unidos (FAIR, por su sigla en inglés),
Terrill indicó que "los indocumentados le cuestan a
Oklahoma 200 millones de dólares al año en servicios
y beneficios públicos".
Por
otro lado, el sitio de internet de FAIR calcula que de los poco
más de 3,5 millones de residentes en Oklahoma, unas 46.000
personas serían inmigrantes indocumentadas, es decir, 1,3
por ciento del total de la población estatal.
A
pesar de que los indocumentados sólo representan un pequeño
porcentaje de la población total, Terrill dijo que tienen
un impacto tan grande en los recursos económicos de Oklahoma
que hacen que "las personas más necesitadas de nuestro
Estado no tengan acceso a servicios sociales, porque esos recursos
se usan para los indocumentados".
Por
su parte, varios grupos defensores de los derechos de los inmigrantes,
como la Agencia Latina de Desarrollo Comunitario, en Oklahoma City,
así como organizaciones comunitarias e iglesias, van en contra
de la iniciativa.
Tales
organizaciones reiteraron en distintos comunicados que "estas
leyes no resuelven el problema de la inmigración ilegal,
ya que le compete al gobierno federal, y no a los gobiernos estatales,
implementar una reforma inmigratoria".
Los
grupos comunitarios advirtieron que, como en otros estados, esta
ley podría tener un impacto negativo en la economía
local, y que, en el peor de los casos, podría promover una
actitud generalizada de "vigilancia de inmigrantes indocumentados".
De
acuerdo con proyecciones de la Oficina del Censo, en Oklahoma actualmente
viven unos 231.000 hispanos, de los cuales la mitad nacieron fuera
de Estados Unidos. EFE
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