EEUU denuncia “serios problemas” de DD HH, exacerbados por la corrupción
   

06 de marzo de 2007 

Washington - Estados Unidos reconoció hoy “algunos pasos positivos” del Gobierno de Honduras a favor de los derechos humanos, pero aseguró que "la corrupción gubernamental, la impunidad para los violadores de la ley y la virulencia de las pandillas" constituyeron "serios problemas" para los derechos básicos.

 


En el Informe Anual del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, también citó entre las violaciones observadas en Honduras "la interferencia política en el sistema judicial, la corrupción y la debilidad institucional judicial", requisas ilegales, "erosión de la libertad de prensa", discriminación contra la mujer e indios, prostitución y abuso de niños y tráfico de personas.

El informe señala además que en los países de Centroamérica se siguieron violando los derechos humanos durante el 2006 a pesar de que los gobiernos generalmente respetan estas libertades.

Agregó que las violaciones a los derechos fundamentales de los ciudadanos presentaron en 2006 un denominador común desde Belice hasta Panamá, centrados principalmente en algunos asesinatos atribuidos a agentes de la policía en determinados países, corrupción, impunidad, detenciones arbitrarias, debilidad del sistema judicial y discriminación.

Estados Unidos denunció "serios problemas de derechos humanos" en Honduras "exacerbados por la corrupción del Gobierno", la impunidad y la violencia pandillera, en el informe anual del Departamento de Estado sobre la situación de los derechos humanos en el mundo.

"Pese a algunos pasos positivos, la corrupción del Gobierno, la impunidad para los que no respetan la ley y la virulenta violencia pandillera exacerbaron serios problemas de derechos humanos en el país", aseguró el Departamento de Estado.

Como ejemplo, el informe destacó "asesinatos ilegales por miembros de la policía", así como "ejecuciones arbitrarias y sumarias perpetradas por vigilantes y ex miembros de las fuerzas del orden".

EL INFORME DE EEUU
Estados Unidos admitió este martes por primera vez los cuestionamientos a su propia política de derechos humanos, dañada por el trato de los prisioneros de la guerra antiterrorista, en su informe anual sobre el tema en el que volvió a criticar a Cuba y Venezuela.

"No publicamos estos informes porque nos consideremos perfectos, sino porque nos sabemos profundamente imperfectos", destacó la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, al presentar el informe anual de su Departamento sobre la situación de los derechos humanos en el mundo.

El Departamento de Estado reconoció que "el propio balance" de Washington en el ámbito de los derechos humanos ha sido severamente criticado por el trato infligido a prisioneros en la lucha antiterrorista en centros de detenciones como el de Guantánamo (Cuba) o la cárcel de Abu Ghraib en Irak.

"Reconocemos que escribimos este informe en un momento en que se cuestiona nuestro propio balance y las medidas que hemos tomado para hacer frente a los ataques terroristas contra nosotros", afirmó el Gobierno, al tiempo que admitió que su "sistema democrático no es infalible, pero sí debe rendir cuentas".

En una primera reacción, el director de la ONG Washington Office on Latin America (WOLA), Geoff Thale, dijo que "para ser creíble, el presidente George W. Bush también tendrá que ocuparse de su balance profundamente imperfecto en derechos humanos e informes bien documentados sobre los abusos a prisioneros, extradiciones extrajudiciales, cárceles secretas y tortura".

En su informe, el Departamento de Estado sumó a Eritrea a su lista de los países que menos respetan los derechos humanos: Cuba, Corea del Norte, Birmania, Irán, Zimbabue, China y Belarús.

"El Gobierno eritreo es uno de los más represivos de Africa subsahariana", afirmó el Gobierno norteamericano, en un documento en el que pasó revista a las violaciones de los derechos humanos en todos los países del mundo, salvo Estados Unidos e Irak, donde tiene desplegada sus tropas desde la guerra de 2003.

Como resulta habitual, el informe criticó a Cuba y aseguró que la situación empeoró desde que el presidente Fidel Castro delegó el poder provisionalmente a su hermano Raúl el 31 de julio, siguiendo la línea del Departamento de Estado de los últimos meses que denunció "un endurecimiento" en la isla caribeña.

 
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