Los
muertos son un hombre que sufrió un paro cardíaco
al ver que su casa se inundó y un niño con neumonía
que no pudo ser llevado a un hospital por las inundaciones, dijo
hoy a Acan-Efe el subjefe de la Comisión Permanente de Contingencias
(COPECO), Marcos Burgos.
El
adulto, José Triminio, de 54 años, falleció
en una colonia del puerto de Tela, departamento caribeño
de Atlántida, y el niño, de cuatro años y no
identificado, en Tocoa (Colón), la ciudad más afectada
por las inundaciones, indicó.
Al
menos 2.093 personas resultaron damnificadas en Tocoa, de las cuales
265 están en albergues habilitados por las autoridades y
otras 1.828 en casas de parientes, vecinos o amigos.
Burgos
apuntó que unas 20.000 personas de comunidades de Atlántida,
Colón y Yoro quedaron aisladas por las crecidas de ríos
y quebradas, que ya tienden a disminuir.
La
COPECO registra cuatro puentes dañados en Colón y
otro en Atlántida, además de daños en algunas
carreteras de la zona caribeña, infraestructura que será
rehabilitada, al tiempo que se evalúan pérdidas en
agricultura, dijo.
Las
inundaciones en Tocoa se produjeron por el desbordamiento del río
del mismo nombre que dañó el puente de acceso a la
ciudad e inundó unos 10 barrios.
Las
lluvias, provocadas por un frente frío desde el domingo anterior,
han empezado a disminuir y se pronostica que el clima se normalice
mañana, según el Servicio Meteorológico Nacional.
El
aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa, que fue cerrado el martes
por la nubosidad y los vientos, fue reabierto hacia el mediodía
de hoy (tiempo local) al mejorar el clima, confirmaron a Acan-Efe
fuentes de la Dirección de Aeronáutica Civil.
Cientos
de pasajeros abarrotaban el aeropuerto capitalino en espera de la
salida de sus vuelos locales o internacionales.
También
reabrieron los aeropuertos de La Ceiba y la isla de Roatán,
ambos en el Caribe, donde la lluvia impedía el tráfico
aéreo, agregaron las fuentes.
La
COPECO mantiene alerta amarilla o de advertencia en Atlántida
y Colón, y alerta verde o preventiva en Cortés, Yoro
e Islas de la Bahía.
A
pesar de los estragos que han provocado, las lluvias han tenido
como efecto benéfico apagar numerosos incendios forestales
propios de esta época del año.
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