En una
entrevista concedida a varios medios latinoamericanos antes de la
gira que comienza mañana, el presidente aseguró que
es "un firme defensor de la reforma migratoria".
"Una reforma exhaustiva hará
mucho más fácil que podamos enfrentarnos al narcotráfico
y a la violencia", al liberar recursos y personal dedicados
en la actualidad a combatir la inmigración ilegal, afirmó.
Ese personal y esos recursos, precisó,
podrán centrarse "en la lucha contra los narcotraficantes".
"Además de reforzar
la frontera, una ley migratoria exhaustiva que diga que los trabajadores
que vienen a hacer trabajos que los estadounidenses no quieren no
tienen que entrar a escondidas, permitirá a nuestros agentes
fronterizos concentrarse en la lucha contra el narcotráfico",
aseguró.
Las declaraciones de Bush coinciden
con el anuncio de que en los próximos días un grupo
de legisladores, republicanos y demócratas, presentará
proyectos de ley sobre una reforma migratoria integral en ambas
cámaras del Congreso de EEUU.
El punto de partida de ambos proyectos
será la reforma migratoria aprobada por el Senado en mayo
del año pasado, que no llegó a convertirse en ley,
aunque habrá importantes modificaciones.
Las propuestas mantienen algunas
medidas para incrementar la vigilancia en la frontera con el despliegue
de tecnología, pero no prevé la construcción
de ninguna verja o muro adicional.
El proyecto del Senado contemplaba
la construcción de una barrera de 595 kilómetros en
la línea fronteriza con México.
La nueva propuesta prevé
la regularización de todos los trabajadores clandestinos
que hayan llegado a EEUU antes de una fecha específica, que
no se ha definido aún.
A diferencia del viejo proyecto
del Senado, que excluía de la regularización a unos
cuatro millones de los doce millones de inmigrantes ilegales que
se calcula viven en EEUU, la nueva propuesta sí permitiría
normalizar la situación de la inmensa mayoría de los
"indocumentados".
Pese a ello, los analistas no consideran
que la inmigración vaya a ocupar un espacio destacado en
las conversaciones de Bush con sus pares latinoamericanos durante
la gira.
Según Sidney Wintraub, del
Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), aunque
el asunto se abordará, el presidente de EEUU querrá
dejarlo en un segundo plano para no crear un clima de oposición
a la reforma en territorio estadounidense. EFE
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