07 de marzo de 2007
  • Honduras requiere al menos 19.000 millones de lempiras anuales para eliminar toda la pobreza del país

Tegucigalpa – La pobreza rural en Honduras no resulta de la falta de trabajo, pero sí de la baja productividad del trabajo rural, concluyó un estudio sobre el tema publicado recientemente en Tegucigalpa.

“Se ha constatado que los pobres en áreas rurales hondureñas no están en esta situación porque les falta trabajo, sino porque reciben muy poco ingreso del trabajo que tienen”, establece el estudio “La Pobreza Rural, magnitud y determinantes”.

Explica que “como más del 85 por ciento de los hogares rurales viene del trabajo, las familias con bajo ingreso laboral tienden a ser las más pobres”

El estudio señala también que al menos el 71 por ciento de los pobres de Honduras viven en el área rural y carecen de posibilidades de garantizar las condiciones nutricionales básicas de sus familias.

Dice que de los 3,9 millones de hondureños pobres, 2,8 millones viven en el área rural en hogares con un ingreso per cápita inferior a 689 lempiras al mes, que es el costo de una canasta básica de alimentos que garantiza un aporte calórico de 2.200 calorías por día en el campo.

Estos son hondureños que aunque dedicasen todo su ingreso para alimentación, no serían capaces de garantizar condiciones nutricionales básicas para sus miembros, agrega.

Las zonas de la pobreza
Apunta que este elevado grado de pobreza, no se encuentra uniformemente distribuido a lo largo y ancho del país, ya que la incidencia de la pobreza rural es mucho más elevada en la región occidental, donde más del 85 por ciento de la población rural es pobre, que en la norte o el Litoral Atlántico, donde menos del 70 por ciento de la población es pobre.

“La pobreza tiende a ser mayor en las áreas rurales más aisladas, probablemente debido a una menor demanda local por productos agropecuarios, menores oportunidades educacionales y de empleos en actividades no agropecuarias”, apunta.

El estudio también señala que “este alto grado de pobreza rural es mayor que el de todos los países centroamericanos, con excepción de Nicaragua”.

La investigación elaborada por los investigadores Ricardo Paes de Barros, Mirela de Carvalho y Samuel Franco y auspiciada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), también expone que “no es sólo el grado de pobreza que es mucho más elevado en las áreas rurales, sino que la intensidad de la pobreza es también mayor”.

“La distancia promedio del ingreso de los pobres hasta la línea de la pobreza es mayor en el campo que en el resto del país”, dice el documento, en el cual también se establece que el país requiere de al menos 19.000 millones de lempiras anuales para eliminar toda la pobreza del país.

Ante la magnitud de este problema, el estudio concluye que “es indiscutible la necesidad de un amplio programa de combate a la pobreza rural, particularmente centrado en las regiones más afectadas.

Dice que es indispensable que la estrategia adoptada sea lo más efectiva posible y advierte que “cualquier estrategia de reducción de la pobreza que no privilegie a los pobres de las áreas rurales corre el riesgo de retirar de la pobreza a una pequeña porción de esta población”.

Para ello, sostiene la investigación, “es necesario contar con un amplio y detallado diagnóstico social que identifique con claridad la magnitud, la naturaleza y los determinantes de la pobreza rural en el país.

 
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