Bush comienza una
gira de relaciones públicas
por América Latina
   

08 de marzo de 2007 

Washington - El presidente de EEUU, George W. Bush, comenzó hoy una gira por América Latina, la más larga y amplia por la región en su mandato, que equivale a una auténtica campaña de relaciones públicas para vender la marca "Estados Unidos".

Bush partió esta mañana de Washington y llegará a última hora de la tarde a Sao Paulo (Brasil), la primera etapa de una gira que le llevará también a Uruguay, Colombia, Guatemala y México.

 


El objetivo de este viaje, según el gobierno, es estrechar lazos con los Ejecutivos que ganaron las elecciones en la región el año pasado, resaltar la colaboración que EEUU desarrolla en la región y transmitir el mensaje de que "nos interesan sus problemas".

Washington quiere demostrar, según el consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, que no tiene problemas en colaborar con gobiernos de uno u otro color, siempre que tomen las "decisiones correctas".

En este sentido, la gira está cuidadosamente equilibrada: Bush se reunirá con dirigentes tanto conservadores, como el colombiano Álvaro Uribe o el mexicano Felipe Calderón, como izquierdistas del corte del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el uruguayo Tabaré Vázquez.

Geográficamente, los países también se han seleccionado para representar a todo el continente, desde el Cono Sur hasta México, pasando por los andinos y Centroamérica.

Ya antes de la gira, tanto Bush como su gobierno se han esforzado en transmitir su mensaje de cooperación en sucesivas entrevistas y ruedas de prensa.

Incluso, de modo poco habitual, esta semana Bush dedicó un discurso exclusivamente a la región, en el que anunció una serie de programas -de relativamente modesta dotación económica- para mejorar la educación, la sanidad o el acceso a la vivienda.

Apuntó que la desigualdad social y la exclusión son "intolerables" en la región.

En sus declaraciones esta semana sobre su viaje, Bush ha tenido buen cuidado en salpicar su vocabulario de expresiones como "justicia social" o "pleno desarrollo del potencial de la población".

No es casualidad el uso de este lenguaje. Una de las razones de esta gira, según los analistas, es intentar contrarrestar la influencia de la corriente populista abanderada por el presidente venezolano Hugo Chávez.

El secretario de Estado adjunto para América Latina, Thomas Shannon, aseguró que no se trata de esto. "Esto no es una competición", indicó.

EEUU pretende lanzar un mensaje positivo de cooperación, mientras que Chávez propone una receta "de confrontación", que "crea dependencia del petróleo barato y la ayuda extranjera", manifestó.

Pero Peter Hakim, del Diálogo Interamericano, apuntó que "hay una verdadera preocupación en Washington acerca de a dónde van las relaciones con América Latina. Está claro que hay un gran sentimiento anti estadounidense en la región".

Sin embargo, los expertos también advierten que no es sólo el "factor Chávez" lo que motiva el viaje.

La atención de EEUU a la guerra de Irak y la lucha contra el terrorismo ha creado un vacío de influencia en América Latina que no sólo Chávez, sino también China, o incluso el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad -que estrecha lazos con Venezuela-, están aprovechando para aumentar su influencia política y económica en la región.

Ante ello, en sus intervenciones esta semana, Bush hizo hincapié en la efectividad de los programas de EEUU. "Nuestra presencia es a veces muy callada, pero muy efectiva", aseguró.

El presidente ha recordado que durante su mandato se ha doblado la ayuda anual a la región, de 800 a 1.600 millones de dólares, entre otros ejemplos.

Sin embargo, el centro de estudios de corte progresista Washington Office for Latin America (WOLA) remarca que la mayor parte de ese dinero se concentra en Colombia, uno de los principales aliados de EEUU en la región.

Del resto, hay fondos que, aun aprobados, todavía no se han desembolsado.

Los analistas puntualizan que, como algo tangible y nuevo, Bush sólo lleva a la región en esta gira el acuerdo con Brasil para compartir tecnología para la producción de biocombustibles.

Hakim apunta que "nadie tiene en mente" que vaya a haber un gran cambio en la política de EEUU hacia América Latina, mientras que Michael Shifter, también del Diálogo Interamericano, opina que "las expectativas (sobre el viaje) son bajas".

Como en toda campaña publicitaria, lo interesante será ver si se queda en meras promesas o el producto que se promociona, de verdad, merece la pena. EFE

 
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