El jefe
de la Casa Blanca, que tras su llegada se dirigió hacia su
hotel, no tiene prevista ninguna actividad en Sao Paulo esta noche.
A
lo largo del trayecto, el mandatario estadounidense pudo ver alguna
pinta en la autopista Guarulhos-Sao Paulo, en tinta roja fresca,
que se leía "Fuera Bush, asesino".
Mientras
llegaba la comitiva presidencial estadounidense, en Sao Paulo unas
6.000 personas simpatizantes del movimiento de los Sin Tierra se
manifestaban contra la presencia de Bush en la Avenida Paulista,
una de las principales de la ciudad.
Una
confrontación entre estudiantes radicales y las fuerzas de
seguridad, en la que la Policía usó gases lacrimógenos,
dejó seis heridos.
La
situación no inmutó a la Casa Blanca: "El presidente
va a hacer lo que lleva haciendo mucho tiempo, hablar sobre una
agenda positiva", afirmó el consejero de Seguridad Nacional,
Stephen Hadley.
Hadley
también se refirió a la "contragira" que
realiza el presidente venezolano, Hugo Chávez, al que -según
analistas- Estados Unidos quiere contrarrestar con esta gira, debido
a su gran influencia en la región.
La
etapa brasileña del viaje presidencial estará protagonizada
por los biocombustibles.
El
acto estrella de la jornada de mañana será una declaración
conjunta de Bush y su colega brasileño, Luiz Inácio
Lula da Silva, sobre un acuerdo de entendimiento para compartir
tecnología de producción de etanol.
Brasil
es el principal productor de biocombustibles del mundo, ya que dedica
5,6 millones de hectáreas al cultivo de caña de azúcar,
que producen 18.000 millones de litros de etanol anualmente.
El
pacto sienta las bases para establecer estándares internacionales
para los biocombustibles, de modo que puedan comercializarse en
los mercados internacionales.
Brasil
y Estados Unidos acumulan el 70 por ciento de la producción
mundial de etanol, aunque en el caso del país norteamericano
este alcohol se obtiene a partir del maíz.
Otro
aspecto del convenio prevé el fomento de la producción
de este combustible en naciones de Centroamérica y el Caribe,
para responder a la creciente demanda mundial de esta fuente de
energía alternativa al petróleo.
"Esas
áreas buscan fuentes de energía garantizadas (...)
La opinión del presidente es que esa región tiene
una verdadera oportunidad con los biocarburantes, queremos colaborar
con Brasil para tratar de animar en esa dirección",
declaró esta semana Hadley.
Lo
que el acuerdo no contiene es una reducción de los aranceles
que Estados Unidos impone al etanol procedente de Brasil y que equivalen
a 54 centavos de dólar por galón, además de
una tasa del 2,5 por ciento.
El
gobierno de Lula da Silva pretende una rebaja de esos impuestos,
mientras que Washington alega que la cuestión corresponde
al Congreso de EEUU.
"Los
aranceles no entran en la negociación y no tenemos ninguna
intención de proponer alterarla. Evidentemente, ése
es un tema para el Congreso", alegó Hadley.
Antes
de la firma del memorando, Bush visitará una destilería
de etanol de la empresa Petrobras en las afueras de Sao Paulo.
A
continuación, Bush y Lula sostendrán una reunión
-en la que, entre otros asuntos, abordarán la ronda de Doha
de la Organización Mundial de Comercio (OMC)- y un almuerzo
de trabajo, tras lo cual ofrecerán una rueda de prensa conjunta.
La
agenda del presidente estadounidense en Sao Paulo se cerrará
con una visita al centro comunitario de Meninos do Morumbi, en un
barrio de Sao Paulo donde se combinan áreas de enorme riqueza
y favelas míseras.
Mañana
por la noche Bush partirá hacia Uruguay, la segunda etapa
de su viaje, desde donde continuará a Colombia, Guatemala
y México. EFE
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