En
declaraciones publicadas hoy por un diario local, el funcionario
afirma que conoce los nombres de las personas que ordenaron a cuatro
policías guatemaltecos dar muerte a los diputados salvadoreños
al Parlamento Centroamericano.
"Son traficantes guatemaltecos los autores intelectuales de
ese crimen", dijo Sperisen, al tiempo de anotar que uno de
los policías detenidos, Marvin Contreras, tiene que revelar
los nombres de esas personas ante los tribunales.
Sperisen no entró en detalles sobre la identificación
de los presuntos autores intelectuales y se limitó a señalar
que los darán a conocer cuando esté terminada la investigación.
Los cuerpos calcinados de los diputados salvadoreños Eduardo
D'Aubuisson, William Pichinte y José Ramón González,
y la del agente y chófer Gerardo Ramírez, fueron encontrados
dentro de un vehículo el pasado 19 de febrero en una región
del sureste de Guatemala.
Tres días después fueron capturados cuatro policías
guatemaltecos acusados de ser los autores materiales del cuádruple
crimen y encarcelados en la prisión de máxima seguridad
conocida como "el Boquerón", en el departamento
oriental de Santa Rosa.
Sin embargo, los agentes José López, Marvin Escobar,
José Gutiérrez y Luis Herrera, todos de la División
de Investigación Criminal (Dinc) de la PNC , fueron asesinados
dentro de la prisión.
El destituido jefe de la Dinc , Víctor Soto, aseguró
el pasado miércoles que cuando capturaron a los cuatro policías
implicados en los asesinatos de los salvadoreños, éstos
intentaron negociar con sus superiores.
De acuerdo con Soto, ofrecieron dar los nombres de las personas
que los habían involucrado en el hecho".
Los tres diputados salvadoreños y su chófer, pudieron
haber sido torturados por un grupo de agentes de la policía
de Guatemala, antes de ser asesinados, según el fiscal de
Delitos contra la Vida , Álvaro Matus, encargado de la investigación.
Según Matus, han ubicado una antigua capilla, en el interior
de una finca cercana a donde aparecieron los cadáveres de
los legisladores, en donde se supone pudieron haber sido torturados.
El fiscal precisó que "en un lugar que parece iglesia",
ubicada en el interior de la finca La Parga , en la población
de Santa Elena Barillas, los investigadores hallaron evidencias
que comprobarían que en ese sitio los asesinos mantuvieron
por "unas dos horas" a los salvadoreños.
Ese sitio, según publica el pasado jueves el local diario
"El Periódico", desde hace dos años era
utilizado por agentes de la PNC primero como "casa de seguridad",
y luego como "centro de tortura".
Las autoridades de Guatemala y El Salvador han integrado un equipo,
apoyado por agentes de la Oficina Federal de Investigación
de Estados Unidos (FBI), que investigan los asesinatos.
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