Elaboradas con la mejor langosta, seis tipos de caviar y una delicada
"créme fraiche" en la base, el optimista restaurador
asegura que esta exclusiva pizza, de apenas 30 centímetros
de diámetro, tiene merecido su precio.
"Hay
gente en Nueva York que se lo puede permitir, y creo que una vez
la prueben, volverán por más", dijo en la presentación
del nuevo plato, donde incluso se atrevió a afirmar que la
pizza sabe tan bien, que debería costar 2.000 dólares.
Propietario
de media docena de restaurantes italianos a lo largo de Nueva York,
Selimaj, conocido por protagonizar en televisión sus propios
anuncios, asegura que en pocas horas ya ha vendido dos de estas
pizzas en sus locales.
"Empecé
ayer, pero ya he vendido una para cenar y otra para el almuerzo",
dijo a la cadena NBC.
Agradecido
por la oportunidad de haber vivido durante casi 30 años en
la "mejor ciudad sobre la tierra", Selimaj pensó
que Nueva York merecía algo diferente, lo que le animó
a lanzar este plato exclusivo.
Si
bien es habitual en Nueva York adquirir pizzas por porciones, el
restaurador es reticente a ofrecer esta posibilidad, de manera que
quien quiera degustar su última creación deberá
llevar en el bolsillo al menos 1.000 dólares, además
de avisar con 24 horas de antelación. EFE
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