El
alcalde interino de la población portuaria, Jaime Marínez,
precisó que la deflagración mató a cuatro civiles
que se desplazaban por las calles de Nueva Granada, sector residencial
periférico en el que se registró el atentado terrorista.
Tres de ellos perdieron la vida
en el lugar de la explosión, mientras que el otro falleció
en el centro hospitalario en el que había sido ingresado,
precisó Marínez en un informe preliminar facilitado
a la prensa local.
El alcalde agregó que dos
policías y otros cinco civiles también resultaron
heridos en la explosión, que las autoridades no han atribuido
a ningún grupo armado ilegal en particular.
Al parecer, la bomba estaba escondida
en un saco de plástico abandonado en una acerca cercana a
la Casa de Justicia local y que fue pateado por un transeúnte,
según versiones de testigos conocidas por las autoridades
de la terminal portuaria, distante unos 600 kilómetros de
Bogotá.
El saldo de víctimas fue
confirmado en Cali, la capital departamental del Valle del Cauca,
por el gobernador de la región, el ex ministro de Trabajo
Angelino Garzón, quien se declaró indignado por el
atentado.
"Tenemos que rechazarlo, condenarlo",
pidió Garzón, quien lo relacionó con "la
violencia que se quiere instalar en Buenaventura".
El gobernador aludió a una
reciente disputa por el control de territorios que mantienen en
el puerto reductos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC) y grupos de desmovilizados de la organización paramilitar
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), además de facciones
de narcotraficantes.
La explosión en Buenaventura
es la segunda que se registra hoy en Colombia en menos de una hora.
La primera se presentó en
un autobús de pasajeros que estaba estacionado en una calle
del centro de Cajamarca, localidad a unos 350 kilómetros
al oeste de Bogotá, y en el que había sido dejado
el artefacto.
La deflagración no causó
víctimas, pero sí destruyó el vehículo
y causó daños en una decena de edificaciones. EFE
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