Los
trabajos estarán a cargo de una empresa hondureña
que ganó una licitación convocada por la estatal Empresa
Nacional Portuaria (ENP) y se calcula que tardarán unos cinco
meses, dijo a la prensa el gerente de la institución, Edwin
Araque.
La operación, en la que también participarán
autoridades de organismos gubernamentales, tendrá un coste
de unos 5,9 millones de lempiras (unos 312.000 dólares),
indicó.
El gerente de la ENP y la ministra hondureña de Recursos
Naturales y Ambiente, Mayra Mejía, explicaron que en la primera
fase de los trabajos se aislará la barcaza con un dique que
se hará mediante dragado.
En una segunda fase, se calentará el asfalto para extraerlo
y finalmente se desmantelará la embarcación.
La barcaza, con un cargamento de 6.000 a 7.000 barriles de asfalto
quemado procedente de Venezuela, está encallada en la bahía
de Trujillo desde 1990.
Según se informó en aquel entonces, la embarcación
llegó primero a Puerto Cortés, también en el
Caribe hondureño, el 4 de abril de 1990, pero el cargamento
de asfalto al parecer fue rechazado por el Gobierno hondureño
porque se comprobó que estaba en mal estado.
La barcaza fue enviada a Trujillo, mientras se aclaraba el problema
del producto vencido, lo que llevó varios meses y provocó
conflictos legales, mientras la embarcación quedó
encallada.
La bahía de Trujillo es una de las más profundas y
hermosas en América Latina, además de ser uno de los
sitios turísticos más atractivos en el Caribe de Honduras
por sus playas blancas y de arena fina, la tranquilidad de sus aguas
y la abundante vegetación
Pobladores y grupos ecologistas de Trujillo han demandado durante
años la remoción de la barcaza por el peligro de que
el asfalto cause un desastre ambiental.
Las exigencias se incrementaron en los últimos meses tras
descubrirse pequeños derrames de asfalto en la bahía
que han afectado algunas especies marinas. EFE
|