San
Salvador -
Centenares de salvadoreños se volcaron hoy a las calles,
tanto en San Salvador como en el interior del país, para
conmemorar el 27 aniversario del asesinato del arzobispo de San
Salvador, Oscar Arnulfo Romero.
Más
de 500 personas madrugaron para congregarse en la capilla del hospital
para cancerosos La Divina Providencia, en esta capital, y luego
de participar en una misa concelebrada por numerosos sacerdotes,
se enfilaron con rumbo a la Catedral Metropolitana, donde se desarrolla
una serie de actividades.
"Monseñor
Romero Vive" y "San Romero Mártir" fueron
las leyendas de numerosas pancartas que cargaron los manifestantes,
así como grandes fotografías y afiches del prelado,
llamado popularmente "La voz de los sin voz".
Romero
fue asesinado a sus 63 años, el 24 de marzo de 1980, de un
tiro al corazón mientras oficiaba misa en la capilla del
hospital La Divina Providencia.
La
religiosa Lidia Osegueda, de esa parroquia, declaró a la
prensa que la conmemoración de 27 años del asesinato
"es una muestra de que Monseñor Romero está vivo,
sigue vivo y que el odio no pudo vencer la fuerza del amor que este
hombre tuvo para su pueblo".
Romero
denunciaba desde el púlpito de la catedral las injusticias
contra la población y la represión de que eran objeto
miles de salvadoreños, sobre todo los asesinatos cometidos
por los clandestinos "escuadrones de la muerte".
La
Comisión de la Verdad, que investigó los crímenes
de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil (1980-1992),
estableció en su informe, divulgado en marzo de 1993, que
el asesinato de Romero fue ordenado por Roberto D'Aubuisson, fundador
de la gubernamental Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha).
D'Aubuisson
murió de cáncer el 20 de febrero de 1992.
La
Comisión de la Verdad fue creada en virtud de los Acuerdos
de Paz que firmaron el 16 de enero de 1992 el Gobierno y la guerrilla.
Nidia
Díaz, diputada del Frente Farabundo Martí para la
Liberación Nacional (FMLN, izquierda) al Parlamento Centroamericano
(Parlacen) dijo en el hospital La Divina Providencia que se celebran
"27 años de su resurrección en el pueblo y estamos
compartiendo con las comunidades de base Monseñor Romero,
que son la Iglesia popular".
La
diputada consideró que todos los actos en memoria del prelado
"son muy importantes porque refleja que el pueblo está
vivo y presente con Monseñor, que no sólo fue un pastor
y guía espiritual, sino también un profeta, un hombre
que tuvo la posición política de opción preferencial
por los pobres".
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El
proceso de beatificación de Romero inició en
el Vaticano en 2005 y para el presidente de la Fundación
Romero, el sacerdote Ricardo Urioste, "camina lentamente,
pero estoy seguro que en Roma están ciertos de que
monseñor Romero fue un hombre santo, apegado al Evangelio
y al Magisterio de la Iglesia".
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Sin
embargo, apuntó, "monseñor Romero es el hombre
más querido y más odiado en El Salvador, entonces
quizás Roma está esperando que nos muramos todos los
que lo quisimos y todos los que no lo quisieron para canonizarlo".
El
Postulador de la Causa de beatificación de Romero en El Salvador,
el sacerdote Rafael Urrutia, consideró que el proceso "va
como debe ir, la Iglesia no suele tener prisa en esto".
Informó
de que ahora se estudia "la ortopraxis de monseñor Romero,
la práctica pastoral en su período de arzobispo, viendo
si fue conforme a la Iglesia", cuando ya se han aprobado sus
escritos.
Sobre
la petición de la jerarquía católica de que
no se manipule políticamente su figura, Urrutia manifestó:
"creo que todos tenemos simpatía por él y creo
que también los políticos tienen derecho a tener simpatía
por él, o a sentir repugnancia por él. Ciertamente
no debe haber manipulación política, pero no debe
molestarnos que unos le amen y otros le odien". EFE
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