24 de marzo de 2007

San Salvador - Centenares de salvadoreños se volcaron hoy a las calles, tanto en San Salvador como en el interior del país, para conmemorar el 27 aniversario del asesinato del arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero.

Más de 500 personas madrugaron para congregarse en la capilla del hospital para cancerosos La Divina Providencia, en esta capital, y luego de participar en una misa concelebrada por numerosos sacerdotes, se enfilaron con rumbo a la Catedral Metropolitana, donde se desarrolla una serie de actividades.

"Monseñor Romero Vive" y "San Romero Mártir" fueron las leyendas de numerosas pancartas que cargaron los manifestantes, así como grandes fotografías y afiches del prelado, llamado popularmente "La voz de los sin voz".

Romero fue asesinado a sus 63 años, el 24 de marzo de 1980, de un tiro al corazón mientras oficiaba misa en la capilla del hospital La Divina Providencia.

La religiosa Lidia Osegueda, de esa parroquia, declaró a la prensa que la conmemoración de 27 años del asesinato "es una muestra de que Monseñor Romero está vivo, sigue vivo y que el odio no pudo vencer la fuerza del amor que este hombre tuvo para su pueblo".

Romero denunciaba desde el púlpito de la catedral las injusticias contra la población y la represión de que eran objeto miles de salvadoreños, sobre todo los asesinatos cometidos por los clandestinos "escuadrones de la muerte".

La Comisión de la Verdad, que investigó los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil (1980-1992), estableció en su informe, divulgado en marzo de 1993, que el asesinato de Romero fue ordenado por Roberto D'Aubuisson, fundador de la gubernamental Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha).

D'Aubuisson murió de cáncer el 20 de febrero de 1992.

La Comisión de la Verdad fue creada en virtud de los Acuerdos de Paz que firmaron el 16 de enero de 1992 el Gobierno y la guerrilla.

Nidia Díaz, diputada del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) al Parlamento Centroamericano (Parlacen) dijo en el hospital La Divina Providencia que se celebran "27 años de su resurrección en el pueblo y estamos compartiendo con las comunidades de base Monseñor Romero, que son la Iglesia popular".

La diputada consideró que todos los actos en memoria del prelado "son muy importantes porque refleja que el pueblo está vivo y presente con Monseñor, que no sólo fue un pastor y guía espiritual, sino también un profeta, un hombre que tuvo la posición política de opción preferencial por los pobres".

El proceso de beatificación de Romero inició en el Vaticano en 2005 y para el presidente de la Fundación Romero, el sacerdote Ricardo Urioste, "camina lentamente, pero estoy seguro que en Roma están ciertos de que monseñor Romero fue un hombre santo, apegado al Evangelio y al Magisterio de la Iglesia".

Sin embargo, apuntó, "monseñor Romero es el hombre más querido y más odiado en El Salvador, entonces quizás Roma está esperando que nos muramos todos los que lo quisimos y todos los que no lo quisieron para canonizarlo".

El Postulador de la Causa de beatificación de Romero en El Salvador, el sacerdote Rafael Urrutia, consideró que el proceso "va como debe ir, la Iglesia no suele tener prisa en esto".

Informó de que ahora se estudia "la ortopraxis de monseñor Romero, la práctica pastoral en su período de arzobispo, viendo si fue conforme a la Iglesia", cuando ya se han aprobado sus escritos.

Sobre la petición de la jerarquía católica de que no se manipule políticamente su figura, Urrutia manifestó: "creo que todos tenemos simpatía por él y creo que también los políticos tienen derecho a tener simpatía por él, o a sentir repugnancia por él. Ciertamente no debe haber manipulación política, pero no debe molestarnos que unos le amen y otros le odien". EFE


 
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