La violencia
cotidiana ha llevado a que 2 de cada 5 iraquíes sufran un
trauma psicológico, problema que afecta sobre todo a las
mujeres, lo que, según Nouicer, explica el hecho de que las
viudas en Irak suman ya dos millones.
Los
niños, agregó, también están pagando
"un alto precio" por la desestabilización del país,
con una tasa de deserción escolar que alcanza el 75 por ciento
en Bagdad, la ciudad más golpeada por los atentados terroristas.
Además,
se ha incrementado el fenómeno de los niños de la
calle, la explotación infantil, así como el consumo
de drogas y la prostitución de menores, sostuvo Nouicer.
A
su retorno de una visita a Irak, el funcionario de la ONU también
se mostró preocupado por el deterioro de la situación
socio-económica, ya que la tasa de desempleo roza el 50 por
ciento, mientras que el agua y los servicios de saneamiento sólo
llegan a una minoría.
El
director para Oriente Medio del ACNUR recordó que "Jordania
y Siria son los países que soportan la carga más pesada
de la crisis humanitaria en Irak", en tanto que "la comunidad
internacional hace muy poco para responder" a esa situación
de emergencia.
El
primero de esos países acoge actualmente entre 500.000 y
750.000 iraquíes, mientras que en el segundo su número
oscila entre los 1,2 y 1,5 millones, aunque ninguno los considera
refugiados, sino "huéspedes" o "invitados",
precisó el experto.
Nouicer
afirmó que Jordania ha manifestado su gran preocupación
frente a esa situación, debido a sus limitadas capacidades,
en términos de mercado de trabajo y de acceso al agua.
Por
esa razón, agregó, las autoridades jordanas han impuesto
ciertas limitaciones al ingreso de iraquíes, pero aceptan
que los que están en su territorio puedan quedarse si lo
desean.
No
obstante, podrían considerar el cierre de la frontera en
caso de un flujo de varios miles de desplazados iraquíes,
advirtió.
Siria
comparte la preocupación de su vecino con respecto al impacto
negativo de la llegada de iraquíes en el aprovisionamiento
de servicios básicos para su propia población, indicó
Nouicer.
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En
ese sentido, mencionó que "en las clases escolares
ahora hay 60 niños, donde antes había de 40
a 45, el precio de los alimentos se ha elevado el 35 por ciento
en los últimos tres años, el de los alquileres
se ha duplicado, y los servicios de agua y electricidad también
han subido".
Para
los Gobiernos de Amán y Damasco, "la integración
(de los iraquíes) a las comunidades locales no es una
verdadera opción, y consideran que la repatriación
es la solución más viable".
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No
obstante, ambas capitales están comprometidas por ahora a
no obligar a ningún iraquí a retornar a su país
contra su voluntad.
Nouicer
lamentó que la comunidad internacional no cuente con "ningún
plan" para enfrentar una eventual llegada masiva de iraquíes
a los países vecinos y, a ese respecto, reveló que
ACNUR ha empezado a evaluar la posibilidad de instalar campamentos
de refugiados próximos a la frontera, pero en territorio
sirio y jordano, en caso de ser necesario.
"Lo
preferible sería instalarlos en zonas seguras de Irak, pero
dentro de ese país no hay ninguna", aseveró.
El
ACNUR ha convocado una conferencia internacional para abordar esta
compleja problemática, que tendrá lugar en Ginebra
el 17 y 18 de abril próximo, y a la que ha invitado a todos
los Estados miembros de la ONU, organizaciones no gubernamentales
y organizaciones de socorro. EFE
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