El puertorriqueño
rechazado dijo en un principio que era Jesucristo, aunque luego
cambió de parecer y afirmó que en realidad era el
anticristo.
"Ese hombre es un lépero y no debe venir a nuestra patria,
donde no será bienvenido", dijo el presidente del Congreso,
el liberal Roberto Micheletti, sobre Miranda.
"Por eso, no permitiremos a ese loco ponga un pie en nuestro
territorio y tatúe a algunos compatriotas con el signo de
la bestia, el 666", añadió.
Los miembros de la secta dicen que el símbolo no los vincula
con Satanás sino con la afirmación de Miranda de que
ha reemplazado las enseñanzas de Cristo con un nuevo evangelio.
En El Salvador, el gobierno ya prohibió el ingreso de Miranda,
que lidera la secta controversial Creciendo en Gracia con sede en
la ciudad estadounidense de Miami.
Miranda estuvo dos días a mediados del año pasado
en Honduras y sus escasos seguidores locales dicen que su líder
llegaría el 10 de abril a Tegucigalpa para celebrar actos
públicos multitudinarios.
Miranda, que puso en marcha su secta hace unos 20 años, dice
que encabeza un movimiento global con 335 centros de educación,
200 pastores, 287 programas radiales y una red televisiva de 24
horas en español que llega a dos millones de hogares, incluso
por petición especial de compañías de televisión
de renta.
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