Petra,
que así se llama el animal, se enamoró de un barco
a pedales con forma de cisne gigante en la primavera de 2006, y
desde entonces no se ha separado de su amor imposible.
El cisne incluso se negó
a abandonar a su "compañero" durante este invierno,
y le acompañó durante su estancia en el zoo de la
localidad alemana, hasta su vuelta al lago de Aasee, donde comenzó
el romance.
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