"La
economía de China se ha desarrollado hasta el punto en que
podemos agregar otra herramienta de ajuste comercial, tal como la
ley de gravámenes compensatorios", declaró el
secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez.
El funcionario, que la semana próxima
inicia una gira por Rusia y Ucrania, indicó que se aplicarán
esos gravámenes, que van del 10,90 al 20,35 por ciento, a
las importaciones de papel satinado desde China.
La novedad afectó a la Bolsa
neoyorquina y poco después del anuncio de Gutiérrez
el índice industrial del Dow Jones bajó brevemente
más de 100 puntos.
Los valores de las acciones cayeron
y también el valor del dólar, como reflejo del temor
de que China pueda vender, o simplemente parar la compra de activos
estadounidenses -en su mayor parte bonos del Tesoro-, lo cual a
su vez llevaría a un aumento de las tasas de interés
y más debilitamiento de la economía de EEUU.
El año pasado el déficit
de Estados Unidos en su comercio con China alcanzó la cifra
sin precedentes de 234.000 millones de dólares, más
de un tercio del déficit total en la balanza comercial de
EEUU con todo el mundo.
En el Congreso hay ya varios proyectos
de ley que requieren que el Departamento de Comercio ponga fin a
su política que no aplica los gravámenes compensatorios
a economías "que no son de mercado libre", como
China y Vietnam.
El caso pertinente a estas sanciones
lo inició la firma NewPage, de Dayton, Ohio, que había
presentado la primera reclamación de gravámenes a
las importaciones chinas desde 1991, cuando el Departamento de Comercio
rechazó otras dos solicitudes similares.
Las exportaciones de papel satinado
de China tuvieron en 2006 un valor de 224 millones de dólares,
más del doble que en 2004, según datos del Gobierno
de EEUU.
Durante casi un cuarto de siglo,
las sucesivas administraciones estadounidenses han sostenido que
sería muy difícil comprobar la provisión de
subsidios en la economía de China, y el impacto de tales
ayudas gubernamentales sobre las industrias competidoras en EEUU.
El representante republicano Phil
English, de Pennsylvania, indicó en una declaración:
"la decisión de hoy es el paso más significativo
que hemos tenido en esta década hacia una política
comercial con China más firme".
Por su parte el representante demócrata
Max Baucus, de Montana, dijo que "el Departamento de Comercio
tiene que defender a las industrias de EEUU perjudicadas por subsidios
desleales, sea cual sea el socio comercial que viola las reglas
de juego".
"Me alegro de que la Administración
use su autoridad, en este caso de los papeles con China", agregó.
La aplicación de gravámenes
a naciones que no tienen una economía de mercado libre podría
abrir la senda para nuevas querellas de fabricantes estadounidenses
perjudicados por el aluvión de importaciones desde China.
Este jueves, el Gobierno de China
perdió en tribunales un caso contra EEUU que buscaba impedir
esta decisión.
Los gravámenes "anti
dumping" se aplican a bienes que se venden en otros países
a precios iguales o más bajos que los que tienen en el país
de origen.
Los gravámenes compensatorios
que anunció hoy Gutiérrez procuran contrarrestar los
beneficios que, supuestamente, obtienen los exportaciones chinos
mediante subsidios gubernamentales.
Otras empresas estadounidenses como
General Motors, que importan bienes desde China, se han opuesto
a la aplicación de gravámenes compensatorios con el
argumento de que podría constituirse en una doble aplicación
a muchos productos chinos: una por dumping y otra por los subsidios.
Los
adversarios de estos gravámenes sostienen que cualquier ventaja
que una compañía en China obtenga de un subsidio ya
está compensada por los gravámenes anti-dumping más
onerosos que se imponen a las "economías dirigidas".
EFE
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