30 de marzo de 2007


Tegucigalpa - Las autoridades de Honduras iniciaron hoy la campaña de prevención de accidentes y auxilio a los viajeros durante la Semana Santa, cuando se movilizarán unos 2,4 millones de personas, según fuentes oficiales.

La campaña fue inaugurada por el presidente Manuel Zelaya y otros funcionarios en un puesto de control carretero en La Barca (norte).

La Comisión Nacional de Prevención de Accidentes (CONAPRA), responsable de la operación, integra a policías, militares, miembros de cuerpos de socorro y autoridades sanitarias.

Se calcula que en esta temporada se movilizarán unos 2,4 millones de personas, entre nacionales y extranjeras, dijo a Acan-Efe un portavoz del Ministerio de Seguridad.

Muchos viajeros han salido desde hoy por las vías terrestre y aérea de Tegucigalpa hacia sus lugares de origen, playas, balnearios y otras áreas turísticas, como el sitio arqueológico maya de Copán Ruinas (oeste) y parques nacionales.

El Gobierno dio toda la semana de asueto al sector público y la empresa privada trabajará en su mayoría hasta el Miércoles Santo.

Mientras comienza el éxodo de turistas, centenares de campesinos han llegado a las principales ciudades del país con palmas que serán bendecidas el próximo Domingo de Ramos, cuando iniciarán las celebraciones religiosas.

Los vendedores, entre ellos numerosos niños, se han apostado en los alrededores de los templos católicos.

En Tegucigalpa, los labradores se encuentran principalmente en la Catedral Metropolitana, donde venden cada ramo de palma a dos lempiras (unos 10 centavos de dólar).

Estos campesinos proceden de comunidades rurales de los alrededores de la capital hondureña.

Se estima que el 90 por ciento de la población de Honduras, de unos siete millones de habitantes, es católica, aunque la Iglesia cuestiona la manera de conmemorar la Semana Santa de mucha gente que prefiere irse a las playas y otros lugares de recreo.

Sin embargo, en ciudades como Tegucigalpa y la ex capital Comayagua, en la región central, todavía se observa un alto grado de fervor religioso, con mayor concurrencia a los templos el Jueves y Viernes santos.

En ambas ciudades se ha revivido en los últimos años la tradición de elaborar alfombras de serrín de colores para el paso de las procesiones durante la Semana Santa.

Los hondureños también disfrutan en esta temporada de platos tradicionales como la sopa de pescado seco, frutas en miel o las torrejas, un dulce elaborado a base de pinol (maíz tostado y molido), huevos y panela. EFE

 
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