El dispositivo,
llamado en japonés "la cuna de la cigüeña",
tiene la forma de una incubadora con una temperatura constante de
36 grados a la que se accede por una puerta desde fuera del hospital.
El
permiso de la municipalidad de Kumamoto para el sistema, utilizado
ya en hospitales de Alemania, fue concedido al hospital Jikei
en abril pasado.
Según
fuentes del hospital, la medida salvará bebés que
de otra forma serían abandonados a su suerte y los empleados
del centro médico serán avisados por una alarma
de que un niño ha sido dejado en el buzón.
En
el momento de dejar al bebé, la madre podrá recoger
una carta en la que se le explica cómo contactar al hospital
si cambia de parecer y decide volver a recoger su hijo.
Los
padres que dejen a sus hijos en el buzón no serán
acusados de negligencia, según fuentes del gobierno de
Kumamoto que han consultado con el Gobierno central, según
Kyodo. EFE