Bush
participó hoy en un encuentro sobre inmigración y
asimilación en el Centro Evangelístico de la Asamblea
de Iglesias Cristianas en Washington.
En unas palabras
tras la reunión, el jefe de la Casa Blanca aseguró
que hay "una buena oportunidad" para lograr la aprobación
de una ley de reforma migratoria exhaustiva este mismo año.
"Es importante
que nuestros conciudadanos entiendan que esa reforma beneficiaría
al país", insistió el mandatario, quien aseguró
que continuará su presión al Congreso para lograr
el cambio legislativo.
Las declaraciones
de Bush coinciden con el anuncio hoy del líder de la mayoría
demócrata en el Senado, Harry Reid, tras una reunión
con los dirigentes del Senado mexicano, de que esta cámara
comenzará el debate sobre un proyecto de ley migratoria
el próximo miércoles.
La inmigración
se ha convertido en los últimos meses en una de las principales
prioridades del presidente, quien durante su gira por América
Latina en marzo prometió a sus aliados en la región
que presionaría para lograr una reforma integral y humana
este mismo año.
La meta de
Bush es lograr esta reforma en agosto, puesto que más tarde
los partidos políticos estarán demasiado centrados
en los preparativos de las elecciones presidenciales del año
próximo.
El gobernante
estadounidense insistió en la necesidad de esta reforma
el pasado sábado, en un discurso pronunciado durante la
ceremonia de graduación de la Universidad de Miami-Dade.
La intervención
de hoy se produce dos días después de marchas en
todo el país para pedir el fin de las deportaciones de
ilegales y cambios en la ley migratoria que permitan regular la
situación de buena parte de los cerca de doce millones
de indocumentados que se calcula que viven en EE.UU., en su mayoría
latinoamericanos.
El jefe de
la Casa Blanca aboga por una reforma que, entre otros aspectos,
facilite la asimilación de los inmigrantes en la vida estadounidense,
incluido el aprendizaje del idioma inglés.
Otro puntal
de la propuesta presidencial es la adopción de un programa
de trabajadores temporales, que combine "el trato con respeto
a la gente y las necesidades económicas" del país,
explicó hoy.
"La reforma
migratoria exhaustiva significa que tenemos que ser humanos sobre
los cerca de once o doce millones de personas (indocumentadas)
que ya viven aquí", a quienes debemos tratar "no
con una amnistía, pero tampoco con animosidad", expresó.
Los congresistas
Luis Gutiérrez, demócrata, y Jeff Flake, republicano,
presentaron un proyecto de ley, conocido como STRIVE, en marzo
pasado.
Esa iniciativa
de ley promueve la reunificación de las familias mediante
un aumento de los visados para inmigrantes y de las patrullas
para impedir el ingreso al país de criminales o narcotraficantes.
Junto a esta
propuesta coexiste la presentada por otro legislador republicano,
James Sensenbrenner, quien se opone a cualquier tipo de amnistía
para los inmigrantes ilegales y que ha advertido que las posibilidades
de aprobación de una reforma este año son escasas.
"El control
demócrata del Congreso hará que sea más difícil
llegar a una solución de compromiso, pero el actual sistema
o la falta de él es la peor alternativa", señaló
el legislador.