La
pista del Aeropuerto Internacional de Toncontín, en Tegucigalpa,
mide solamente 1.300 metros está rodeada de cerros, lo
que, según expertos, vuelve más peligrosos los aterrizajes
de estas aeronaves.
Callejas recordó que cuando él fue gobernante de
Honduras entre 1990 y 1994 también atendió una invitación
de la Fuerza Aérea Hondureña para volar en un F-5.
“Hicimos un vuelo coyuntural en La Ceiba y de allí
regresamos, y yo lo que allí aprendí de ellos es
su disciplina, su voluntad, y si los tiempos han cambiado, pues
evidentemente cada presidente debe medir la consecuencia de sus
actos”, señaló.
Según Callejas, el ex presidente José Simón
Azcona, ya fallecido, también voló las aeronaves.
En su opinión es importante que los presidentes, en su
condición de comandante general de las Fuerzas Armadas,
atiendan la invitación de la Fuerza Aérea para que
les acompañe en un vuelo “porque lo que uno que tiene
que ver con ellos es lo que significa volar un avión caza,
lo que tiene esto de implicación en términos de
brindarles más apoyo, más respaldo”.
Pero, indicó, “cada uno debe valorar la razón
de que hace el viaje, el porqué acepta o no una invitación
y como la analiza, los que tuvimos una participación anterior
lo vimos con la seriedad que eso amerita desde el punto de vista
de comandantes generales de las Fuerzas Armadas”.
La acción del presidente ha provocado reacciones de varios
sectores, algunas con humorismo, y otros lo han criticado por
el coste que tuvo movilizar dos aparatos militares, unos 100.000
lempiras.
Zelaya dijo la semana anterior a la prensa que él pidió
volar en los F-5 para cumplir un sueño personal, y que
cuando estaba volando por momentos no supo "si
iba patas arriba o patas abajo".