Nada
más conocerse la noticia, más de 3.000 seguidores
de Safrkozy reunidos en la emblemática plaza de la Concordia
manifestaron su alegría por la victoria del líder
conservador.
El
candidato y líder de la conservadora y gobernante Unión
por un Movimiento Popular (UMP) será el sexto presidente
de la V República, que empezó con la Constitución
de 1958.
Según
los sondeos, la participación ha sido la segunda más
alta de una segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Cerca
del 86% de los electores habrían acudido este domingo a
las urnas, frente al récord del 87,3% alcanzado en la segunda
vuelta de 1974 cuando fue elegido presidente el centrista Valéry
Giscard d'Estaing, con sólo un 50,8% de los votos frente
al socialista François Mitterrand.
El
pasado 22 de abril, en la primera vuelta de estos comicios, la
participación fue también muy alta y alcanzó
el 83,77%.
El
récord de apoyo electoral lo ostenta el presidente saliente,
Jacques Chirac, quien fue elegido en 2002 con el 82,2% de los
votos.
Aquellas
elecciones fueron excepcionales pues se produjo una movilización
unitaria sin precedentes de todos los demócratas para cerrar
el paso del Elíseo al ultraderechista Jean-Marie Le Pen.
En
la elección para su primer mandato en 1995, Chirac había
cosechado el 52,6% de los sufragios, frente al socialista Lionel
Jospin, quien obtuvo el 47,4% restante.
Al
margen de las elecciones atípicas de 2002 y el récord
obtenido por Chirac en 2002, el presidente francés que
más apoyo consiguió en las urnas fue su mentor,
el conservador Georges Pompidou, quien cosechó el 58,2%
de los sufragios en 1969.
Una
vez confirmados los resultados, Sarkozy tendrá un máximo
de una decena de días para entrar en el Elíseo,
ya que oficialmente el cargo de Chirac expira a la medianoche
del próximo 16 de mayo.
Sarkozy
ha dicho que se tomará unos días de "retiro"
para "empaparse" de la función de jefe de Estado
y que no contempla hacer el traspaso de poderes antes del día
16.
Con
él llega una nueva generación política al
poder supremo y además con ganas de renovar las prácticas
y los usos y costumbres.
Sarkozy
desea hacer reformas en Francia, especialmente económicas,
y subraya la necesidad de "liquidar" el espíritu
de Mayo del 68 para acabar con los "bloqueos" y la "impotencia
pública" y relanzar "la moral, la autoridad,
el trabajo y la nación".
Una
de sus primeras labores será la de nombrar a un primer
ministro y rodearle de un equipo paritario de catorce ministros,
preparar las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio, y plasmar
su primeras medidas.
Entre
los mejores situados para ejercer la jefatura del Ejecutivo están,
según los analistas, su consejero político François
Fillon y los ministros de Cohesión Social, Jean-Louis Borloo,
y de Defensa, Michele Alliot-Marie.
En
el caso de que los franceses le den una mayoría parlamentaria
en las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio, Sarkozy ha
dicho que inmediatamente propondrá cuatro conferencias
para septiembre: sobre la igualdad salarial, contrato de trabajo
único, mejora de las condiciones de trabajo y la democracia
social.
El
segundo día en el cargo lo dedicará al medioambiente
y el tercero hará dos viajes a Bruselas y Berlín.
Además,
convocará una sesión extraordinaria del Parlamento
en el verano para aprobar una ley que establezca servicios mínimos
en los transportes en caso de huelga y otra que endurezca las
penas contra los delincuentes reincidentes.
A
nivel de representatividad de Francia en el exterior, la primera
responsabilidad que tendrá que afrontar el nuevo jefe de
Estado será la cumbre del G-8 en Heiligendamm (Alemania),
del 6 al 8 de junio, y el Consejo Europeo de Bruselas del 21 al
23 de junio. EFE