El
analista político Luis Guillermo Solís, explicó
a Acan-Efe que "actualmente lo que vemos es un país
muy crispado, con una sensibilidad política equivalente
a la de un nervio expuesto y una agenda nacional que gira únicamente
en torno a la discusión del TLC".
"El
TLC ha sido el referente permanente del último año.
Si todos los caminos llevan a Roma, en el caso de la administración
Arias, todos los esfuerzos han sido encaminados a ratificar este
acuerdo, y todo el trabajo de la oposición a impedirlo",
añadió.
Para
Otón Solís, ministro de Planificación del
primer gobierno de Arias y actual líder del Partido Acción
Ciudadana (PAC), el principal grupo de oposición, "el
único programa de gobierno que hemos visto en este año
es el TLC".
"El
presidente está tratando de imponer una agenda de desarrollo
llamada TLC, que ni siquiera fue elaborada por su gobierno, sino
diseñada en Washington", dijo el ex candidato presidencial
en las pasadas elecciones.
No
obstante, Arias defiende que la prioridad de su administración
es el trabajo social y la mejora en la educación.
En
su rendición de cuentas ante el Congreso el pasado día
1 resaltó como sus mayores logros la lucha contra la pobreza
y la desigualdad, así como el crecimiento de la economía.
Luis
Guillermo Solís manifestó que, si bien en estos
meses se han ejecutado algunos programas sociales y de infraestructura,
aún es muy temprano para medir el verdadero impacto que
tendrán en la población, y aseguró que indudablemente
la prioridad de la administración ha sido el tema económico.
En
este campo, reconoció, se han obtenido buenos resultados:
un crecimiento de casi un ocho por ciento del PIB en 2006, un
aumento de 17 por ciento en las exportaciones, y una reducción
de la inflación a 9,4 por ciento, la más baja en
13 años.
La
preocupación ahora, considera Solís, es "qué
pasará después del referéndum" que decidirá
el futuro del TLC, pues si es aprobado, "las actuales alianzas
empresariales y políticas que goza el gobierno, dejarán
de tener razón de ser y deberá buscar nuevos socios
con quienes hasta ahora no ha tendido puentes de entendimiento".
Por
el contrario, si es rechazado, agrega, la administración
perdería el rumbo de su gestión en una etapa muy
temprana del gobierno, que concluye en 2010.
Arias
ha manifestado que independientemente del resultado del referéndum,
continuará impulsando las reformas que considera necesarias
para que Costa Rica alcance el desarrollo, como la apertura de
sus monopolios públicos.
Otras
de las tareas que el mandatario anunció como prioritarias
para su segundo año de gobierno son elevar la carga tributaria
y el presupuesto de la educación del seis al ocho por ciento
del PIB.
Sin
embargo, Otón Solís no ve con optimismo el futuro
inmediato de la administración y afirmó que "mientras
siga como hasta ahora, con una ausencia total de diálogo
con los sectores sociales, el país seguirá polarizado".
En
la calle, las opiniones sobre el presidente reflejan esta división.
Tras doce meses en el poder, Arias goza de una popularidad de
46 por ciento, según la última encuesta publicada,
pero la mayor crítica que recibe es su respaldo al TLC.
EFE