Arias cumple primer año de gobierno en medio de un país polarizado

 
08 de mayo de 2007

San José - El presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz 1987, Oscar Arias, llega hoy a su primer año de mandato con un país polarizado, especialmente por el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, cuya aprobación o rechazo se definirá en un referendo.

Arias, quien gobernó por primera vez el país centroamericano entre 1986 y 1990, asumió de nuevo el poder el 8 de mayo de 2006 con el reto de unir a los costarricenses en torno a una agenda de desarrollo profundamente marcada por reformas económicas como el TLC y la apertura de los monopolios estatales de electricidad y seguros, pero diversos sectores afirman que ha fallado en esta tarea.


El analista político Luis Guillermo Solís, explicó a Acan-Efe que "actualmente lo que vemos es un país muy crispado, con una sensibilidad política equivalente a la de un nervio expuesto y una agenda nacional que gira únicamente en torno a la discusión del TLC".

"El TLC ha sido el referente permanente del último año. Si todos los caminos llevan a Roma, en el caso de la administración Arias, todos los esfuerzos han sido encaminados a ratificar este acuerdo, y todo el trabajo de la oposición a impedirlo", añadió.

Para Otón Solís, ministro de Planificación del primer gobierno de Arias y actual líder del Partido Acción Ciudadana (PAC), el principal grupo de oposición, "el único programa de gobierno que hemos visto en este año es el TLC".

"El presidente está tratando de imponer una agenda de desarrollo llamada TLC, que ni siquiera fue elaborada por su gobierno, sino diseñada en Washington", dijo el ex candidato presidencial en las pasadas elecciones.

No obstante, Arias defiende que la prioridad de su administración es el trabajo social y la mejora en la educación.

En su rendición de cuentas ante el Congreso el pasado día 1 resaltó como sus mayores logros la lucha contra la pobreza y la desigualdad, así como el crecimiento de la economía.

Luis Guillermo Solís manifestó que, si bien en estos meses se han ejecutado algunos programas sociales y de infraestructura, aún es muy temprano para medir el verdadero impacto que tendrán en la población, y aseguró que indudablemente la prioridad de la administración ha sido el tema económico.

En este campo, reconoció, se han obtenido buenos resultados: un crecimiento de casi un ocho por ciento del PIB en 2006, un aumento de 17 por ciento en las exportaciones, y una reducción de la inflación a 9,4 por ciento, la más baja en 13 años.

La preocupación ahora, considera Solís, es "qué pasará después del referéndum" que decidirá el futuro del TLC, pues si es aprobado, "las actuales alianzas empresariales y políticas que goza el gobierno, dejarán de tener razón de ser y deberá buscar nuevos socios con quienes hasta ahora no ha tendido puentes de entendimiento".

Por el contrario, si es rechazado, agrega, la administración perdería el rumbo de su gestión en una etapa muy temprana del gobierno, que concluye en 2010.

Arias ha manifestado que independientemente del resultado del referéndum, continuará impulsando las reformas que considera necesarias para que Costa Rica alcance el desarrollo, como la apertura de sus monopolios públicos.

Otras de las tareas que el mandatario anunció como prioritarias para su segundo año de gobierno son elevar la carga tributaria y el presupuesto de la educación del seis al ocho por ciento del PIB.

Sin embargo, Otón Solís no ve con optimismo el futuro inmediato de la administración y afirmó que "mientras siga como hasta ahora, con una ausencia total de diálogo con los sectores sociales, el país seguirá polarizado".

En la calle, las opiniones sobre el presidente reflejan esta división. Tras doce meses en el poder, Arias goza de una popularidad de 46 por ciento, según la última encuesta publicada, pero la mayor crítica que recibe es su respaldo al TLC. EFE

 
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