Se
trata de su primer viaje a América, donde viven la mitad
de los 1.300 millones de católicos que hay en el planeta
y el sexto por el mundo desde que fue elegido Pontífice
hace poco más de dos años.
Joseph
Ratzinger, de 80 años, viaja al continente de la "esperanza",
como él mismo le llamó este domingo, para lanzar
un "fuerte mensaje" en favor de la vida y contra la
pobreza y la desigualdad social, según dijo el "número
dos" de la Santa Sede, el cardenal secretario de estado,
Tarcisio Bertone, pocas horas antes de emprender el viaje.
Benedicto
XVI ha implorado la intercesión de la Virgen para que Dios
bendiga este encuentro de todos los episcopados latinoamericanos
"con abundantes frutos" y del mismo salgan las directrices
de una nueva evangelización.
Y
es que el Papa teólogo considera que América Latina
necesita una nueva evangelización para afrontar la penetración
de las sectas y el avance de unas sociedades cada vez más
secularizadas.
A
Benedicto XVI le preocupa el descenso del número de católicos
en América Latina, el avance del "secularismo hedonista",
como le ha llamado, y la penetración de las sectas.
Por
ello ha pedido a los prelados de esa área una "reflexión"
para buscar las "respuestas justas" con la que hacer
frente a esos problemas.
El
cardenal brasileño Claudio Hummes, que fue arzobispo de
Sao Paulo, actualmente es prefecto de la Congregación para
el Clero y está considerado un gran conocedor de América
Latina, ha coincidido con el Papa en la necesidad de "buscar
nuevos caminos" para "reconquistar" a los fieles.
Hummes
ha dicho que la Iglesia tiene que ir a buscar a los fieles a sus
casas y mediante una nueva evangelización, en la que estén
comprometidos los laicos, alejarles de las sectas.
Según
los observadores el "éxito" de las sectas en
América Latina se debe a la crisis del catolicismo, a la
decadencia moral de las sociedades y a la pobreza en la que vive
gran parte de la población.
Por
ello, Benedicto XVI considera que la lucha contra la pobreza es
prioritaria para la Iglesia Latinoamericana. El Papa ha denunciado
que la pobreza afecta a la educación, la salud, la vivienda
y el desarrollo integral de la persona.
El
Obispo de Roma, según Bertone, Hummes y otros miembros
de la Iglesia, conoce perfectamente América Latina y todas
las miradas están puestas en el discurso y homilía
que pronuncie el domingo 13 de mayo en la misa inaugural y en
la primera sesión de la V Asamblea general del Celam, en
las que se espera marque las líneas que considera necesarias
para la nueva evangelización.
Benedicto
XVI tiene previsto partir a las nueve horas (07.00 GMT de
mañana. Tras doce horas y media de viaje y haber
recorrido casi 9.500 kilómetros a media tarde local
llegará a Sao Paulo, primera etapa del viaje. |
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Allí
será recibido por el presidente de Brasil, Luiz Inacio
Lula da Silva, con quien se verá de nuevo el jueves 10
y con quien hablará de pobreza y otros temas sociales.
En
Sao Paulo, donde permanecerá hasta el viernes día
11, se reunirá con los jóvenes, con los prelados
brasileños, representantes de otras confesiones religiosas
y canonizará al fraile Fray Galvao, que será el
primer santo brasileño.
Desde
allí se trasladará a Aparecida, a 160 kilómetros
de Sao Paulo, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora
de Aparecida, la patrona de Brasil, el segundo templo latinoamericano
mas visitado, después del mexicano de Guadalupe.
En
la explanada del santuario, visitado anualmente por unos ocho
millones de fieles, oficiará la misa inaugural de la V
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
La
reunión del Celam se prolongará en ese lugar hasta
el 31 de mayo y en esos días los prelados analizarán
el avance de las sectas y la pérdida de la fe católica,
la pobreza, los excluidos, la cada vez mayor brecha entre ricos
y pobres en ese continente debido a la globalización, la
violencia y el narcotráfico, el papel de la mujer y los
jóvenes en la Iglesia Católica y la situación
política en esos países.
Asistirán
176 prelados de toda América, España y Portugal,
así como 24 sacerdotes diocesanos, 23 religiosos, cuatro
diáconos, 17 laicos, seis representantes ecuménicos,
cinco miembros de organismos de ayuda a la Iglesia Católicas
y 15 expertos.
Los
participantes proceden de 35 países, entre ellos España
y Portugal, cuyas iglesias están consideradas como "puntos
de referencias" por el Consejo Episcopal Latinoamericano.
Esta
es la V Conferencia del Celam, después de las de Río
de Janeiro (1955), Medellín (Colombia, 1968), Puebla (México,
1979) y Santo Domingo en 1992. EFE