10 de mayo de 2007

Tegucigalpa - El Estado de Honduras entregó hoy los restos del hondureño Juan Humberto Sánchez, asesinado por militares en julio de 1992, a la vez que pidió disculpas a sus familiares y prometió continuar las investigaciones hasta el final.

La entrega fue formalizada por el fiscal general del Estado, Leónidas Rosa, quien expresó las condolencias oficiales a la madre de la víctima, María Dominga Sánchez, familiares y amigos que asistieron a la ceremonia que se celebró en la Academia Diplomática de la Cancillería hondureña en Tegucigalpa.

Rosa subrayó que el Estado hondureño está comprometido a no cesar en el esfuerzo de investigar e identificar a los autores intelectuales y materiales del crimen, y castigarlos con todo el peso de la ley.

Agregó que hechos como la muerte violenta de Sánchez deben ser una página que no se debe repetir en Honduras, donde "tratamos de vivir en un Estado de derecho".

La madre de Sánchez dijo a Acan-Efe que no guarda "odio ni rencor para nadie", pero que quiere "que se haga justicia" contra quienes le asesinaron a su hijo -en julio de 1992- en el sector de Colomoncagua, en el occidente de Honduras, limítrofe con El Salvador.

Con las lágrimas al borde de sus ojos, añadió que aunque el dolor por la pérdida de su hijo sigue latente, ahora tiene "el consuelo de saber que a partir de mañana sus restos descansarán en paz" en Colomoncagua, hacia donde fueron llevados hoy mismo por vía terrestre.

La coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Bertha Oliva, dijo que "hoy es un día de esos cuando no se vale la tristeza".

"En la visión cristiana es día de resurrección, porque la muerte recobra la dimensión de la vida, y eso es alegría. Según la visión laica, hoy es día de justicia, día de paz, y esto equivale a un día universal", agregó.

"Para el COFADEH -acotó- aún cuando hace falta concluir la justicia en el caso de Juan Humberto Sánchez, la paz de una madre que sembrará flores sobre la tumba de su hijo, vale mucho más que éstos discursos".

Sánchez también tenía familiares salvadoreños, quienes hoy estuvieron presentes en la entrega de sus restos, lo mismo que la magistrada Mirna Julieta Perla y el diputado Darío Alejandro Chicas, también de El Salvador.

En la ceremonia también se cantó el poema "La casa de la justicia", del poeta hondureño Roberto Sosa, interpretado por la artista nacional Karla Lara.

El cuerpo sin vida de Sánchez, y atado de pies y manos, fue encontrado el 20 de julio de 1992 flotando a orillas de río Negro, cerca de la frontera con El Salvador.

Por ese crimen, el Estado de Honduras fue condenado el 4 de julio de 2003 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La osamenta de Sánchez, que será enterrada mañana, fue exhumada en 2004 por mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La denuncia e investigación sobre la desaparición de Sánchez fue presentada por el COFADEH ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en octubre de 1992.

Los responsables de su muerte son militares, entre los que figura el sargento Ángel Belisario Hernández, quien lo habría ejecutado, según el expediente judicial.

Sánchez fue operador de "Radio Venceremos", del ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de El Salvador, cuya bandera roja y la de Honduras, cubrían hoy el ataúd con sus restos.

A la entrega de sus restos asistieron, además, el secretario de Relaciones Exteriores, Milton Jiménez, la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Vilma Morales, y diplomáticos, entre otros invitados. EFE

 
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