El gobierno de La Habana advirtió también de que
los "secretos" que conoce este ex agente de la CIA "saldrán
a la luz tarde o temprano" y de que Washington "tendrá
que responder por su doble moral y su falta de voluntad política
para luchar en serio contra el terrorismo".
Una
jueza federal de El Paso (Texas) desestimó el martes los
cargos contra Posada Carriles, quien debía enfrentarse
hoy a un juicio acusado de delitos migratorios, por lo que quedó
en libertad.
Posada,
de 79 años, está acusado por Cuba y Venezuela de
la voladura de un avión de Cubana de Aviación que
dejó 73 víctimas en 1976, y de atentar contra centros
turísticos en La Habana en 1997, en uno de los cuales murió
un turista italiano, entre otras acciones terroristas.
La
secuencia del caso, afirma la declaración de La Habana,
demuestra que las acciones emprendidas por el gobierno norteamericano
"respondieron a un plan aprobado por el presidente Bush y
diseñado para crear, precisamente, una cortina de humo
que impidiese el procesamiento de Luis Posada Carriles como lo
que realmente es: un terrorista".
Al
gobierno de Bush, añade, "le habría bastado
con aplicar su propia Ley Patriota y reconocer que la liberación
del terrorista amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos
o la seguridad de la comunidad o de cualquier persona para impedir
su liberación".
"Le
habría bastado con que su Servicio de Inmigración
y Aduanas decretara que la liberación de Posada Carriles
constituía una amenaza a la comunidad y que se corría
el riesgo de que se fugara", insiste.
Washington
"dispone de todas las pruebas que se derivan de su vieja
relación con el terrorista y de las que Cuba le ha suministrado
en el año 1998 y en fechas recientes", asegura la
nota oficial.
Pero,
continúa, su "plan" era impedir que Posada revelara
"las acciones vandálicas que cometió contra
los pueblos cubano y venezolano y contra otros pueblos de nuestra
América cuando actuaba bajo las órdenes de la CIA
y, particularmente, del padre del actual presidente de los Estados
Unidos".
George
H. Bush fue director de la agencia de espionaje norteamericana
entre 1975 y 1976 y vicepresidente de EEUU durante la ofensiva
contra los sandinistas en Nicaragua.
Con
la liberación de Posada Carriles, el gobierno estadounidense
"no sólo ha violado su propia legislación y
el compromiso que supuestamente adquirió en su autoproclamada
guerra contra el terrorismo, sino también sus obligaciones
internacionales", afirma la declaración.
Según
La Habana, la actuación del gobierno de EEUU en este caso
forma parte del "compromiso permanente del actual inquilino
de la Casa Blanca con la mafia terrorista cubano-americana de
Miami".
"Al
presidente Bush se le acaba el tiempo. Perdió la oportunidad
de mostrar aunque fuera un ápice de dignidad, vergüenza
y ética", agrega el comunicado.
"Habrá
que ver ahora qué hace la Casa Blanca, que aún tiene
la opción, en cumplimiento de sus obligaciones internacionales,
de detener a Luis Posada Carriles y extraditarlo a la República
Bolivariana de Venezuela para que responda por sus crímenes",
concluye.
Cuba
desarrollará hoy una nueva jornada de protesta en el marco
de la campaña de denuncias que mantiene contra la liberación
de Posada. EFE