Ola de violencia en Karachi
deja un saldo de 31 muertos

 

12 de mayo de 2007

Lahore (Pakistán) - El pulso que mantienen el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, y el jefe suspendido del Tribunal Supremo, Iftikhar Chaudhry, derivó hoy en un derramamiento de sangre con un total de 31 personas muertas en enfrentamientos entre sus seguidores en la ciudad sureña de Karachi.


El magistrado acudía a Karachi a un acto de apoyo organizado por el Tribunal Supremo de la provincia sudoriental de Sindh, pero no llegó a salir del aeropuerto y, horas después, optó por regresar a Islamabad y dar por cancelado el mitin.

La ruta al aeropuerto se convirtió en escenario de una batalla campal entre miembros del Muttahida Quami Movement (MQM), partido gobernante en Sindh y que apoya a Musharraf, y seguidores del juez que acudían a recibirlo.

Según una fuente policial, 28 personas resultaron muertas y un centenar heridas en la ola de violencia desatada en las calles de Karachi, la peor de la historia de la capital comercial de Pakistán.

Estas víctimas se suman a los tres partidarios del juez muertos entre ayer y hoy por disparos de desconocidos desde una motocicleta.

El responsable de Interior de Sindh, Waseem Akhtar, culpó de lo ocurrido a los partidarios del juez, que desde su suspensión el pasado 9 de marzo bajo la acusación de "abuso de autoridad" ha ido aglutinando a su alrededor a abogados y fuerzas opositoras como el PPP de la ex primera ministra Benazir Bhutto.

Para la oposición, no obstante, no cabe duda de que el MQM ha intentado ser "más papista que el Papa" y demostrar su lealtad a Musharraf dejando a sus partidarios armados actuar mientras las fuerzas de seguridad observaban sin intervenir.

Objetivo de los ataques de hoy fue también la sede del canal "Aaj" (Hoy), uno de los más populares de Pakistán, que retransmitió en directo cómo sus redactores se ocultaban bajo las mesas mientras la instalación era tiroteada.

El director local de la cadena, Talat Hussain, denunció que, tras más de una hora de tiroteo, hombres armados entraron en la redacción para exigir el cese de la cobertura, pero que las fuerzas del orden no acudieron en auxilio de los 500 trabajadores de "Aaj".

El juez, entretanto, pasó horas en la terminal del aeropuerto resistiéndose primero a ser trasladado por la Policía -una oferta que sus abogados calificaron de intento de secuestro- y después a la orden de expulsión de la ciudad que recibió de las autoridades el grupo de 25 abogados que lo acompañaba.

Junto a la delegación encabezada por el magistrado, el resto de pasajeros que hoy debía llegar o salir de Karachi quedaron retenidos a causa de la violencia, que cortó la vía de comunicación con el aeropuerto.

Por la tarde, Musharraf se reunió de emergencia con el primer ministro, Shaukat Aziz, y otros altos cargos para evaluar lo ocurrido y decidió enviar fuerzas paramilitares -los conocidos como "rangers"- para restablecer el orden en la ciudad, según los medios nacionales.

El juez, por su parte, optó por regresar a Islamabad tras dar por cancelado el mitin ante el Supremo de Sindh, donde se había levantado un escenario en las escalinatas y colocado sillas para 10.000 personas.

La tensión entre el jefe del brazo judicial y el régimen de Musharraf ha alcanzado su punto máximo hoy, una jornada en que estaban convocadas dos manifestaciones de signo contrario en Karachi y otra más, de apoyo al presidente, en Islamabad.

En la capital, Musharraf compareció por la noche ante decenas de miles de seguidores movilizados desde distintos puntos de la provincia del Punjab por la gobernante Liga Musulmana de Pakistán, ante los que se declaró en control de la situación, para calificar de "incidental" la violencia desatada en Karachi.

Banderas y gigantescos carteles pintados con los rostros de Musharraf, del "padre de la patria" paquistaní, Mohammed Alí Jinnah, y de otros dirigentes nacionales adornaban desde ayer las proximidades del Parlamento, escenario del gran mitin, para el cual las autoridades han relajado las restricciones en vigor y montado un fuerte dispositivo de seguridad.

En la inauguración horas antes de una nueva planta eléctrica, en momentos en que Pakistán sufre una crisis energética, Musharraf descartó la imposición del estado de excepción en el país a causa de la tensión con el poder judicial, informó la agencia estatal APP.

Según el presidente, "no hay necesidad alguna" de adoptar una "medida tan drástica", si bien pidió que cesen las manifestaciones callejeras y la "politización" del caso de Chaudhry, cuya suspensión defendió como una decisión "en interés del Estado". EFE

 

 
Enviar
Imprimir
Comentar


 

 
Todos los derechos reservados PROCESO.HN ® Copyright 2005