El
avión papal, un "Boeing 777" de la aerolínea
Alitalia en el que también viaja su comitiva y la prensa
que le acompañaba, despegó a las 20:55 hora local
(23:55 GMT) del aeropuerto internacional de Guarulhos, 45 minutos
después del horario previsto.
Momentos
antes de subir al avión Benedicto XVI, quien viajó
en helicóptero desde Aparecida (estado de Sao Paulo) hasta
el aeropuerto de Guarulhos, agradeció la hospitalidad de
los brasileños y extendió su bendición de
despedida a los pueblos latinoamericanos.
"Al
dejar esta tierra bendecida de Brasil, se eleva en mi alma un
himno de acción de gracias al Altísimo, que me permitió
vivir aquí horas intensas e inolvidables", dijo el
Papa en un breve discurso.
"En
mi memoria quedarán siempre grabadas las manifestaciones
de entusiasmo y de profunda piedad de este pueblo generoso, que
junto a la multitud de peregrinos que llegaron de este continente
de la esperanza (Latinoamérica) supo dar una pujante demostración
de su fe en Cristo y del amor por el sucesor de Pedro", agregó.
También
pidió a Dios iluminar a los responsables religiosos y civiles,
para que impriman "un paso decidido a las iniciativas que
todos esperan para el bien común de la gran familia latinoamericana".
Benedicto
XVI envió mensajes de agradecimiento al presidente Luiz
Inácio Lula da Silva, con quien estuvo reunido el jueves.
El
Papa también agradeció a los representantes de los
gobiernos federal y del estado de Sao Paulo, además de
a las autoridades consulares que "facilitaron" la participación
en sus actos de fieles de otras naciones latinoamericanas.
El
Papa dejó Brasil asegurando que "llevo a todos en
mi corazón, donde brota la bendición que a ustedes
concedo y que hago extensiva a todos los pueblos de América
y del mundo".
El
pontífice fue despedido en el aeropuerto por el vicepresidente
de Brasil, José Alencar, quien destacó el "cariño,
admiración y fervor" del pueblo que el pontífice
pudo ver desde su llegada.
En
su último día en Brasil, el Papa inauguró
la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe
(Celam) en la ciudad de Aparecida, con una misa ante 150.000 devotos
llegados de diversas partes de Brasil y de otros países
del continente.
En
su periplo por Brasil, el Papa condenó el aborto y el narcotráfico,
tuvo dos encuentros con jóvenes, canonizó al religioso
Antonio Sant'Anna de Galvao (1739-1822), el primer santo nacido
en Brasil y definió las líneas de acción
de la Iglesia católica en la región. EFE