El hecho ocurrió el pasado viernes a eso de las 11:00 de
la mañana y, de acuerdo a las investigaciones, el mismo
se habría perpetrado en complicidad con los custodios que
ese día estaban de guardia.
Los fugitivos fueron identificados como: José David Rivera,
recluido por el delito de lesiones graves; José Luis Moreno
Méndez, encarcelado por asociación ilícita,
robo, secuestro y asesinato; y Héctor Manuel Argueta, sentenciado
a 39 años de prisión por los delitos de homicidio,
rapto y violación.
Junto a estos se fugaron también los reos Luis Antonio
Lara Herrera, quien según las investigaciones fue el cerebro
de la fuga y quien purgaba cárcel por los delitos de robo
y homicidio; y Keneth Francisco Gutiérrez, recluido por
asesinato.
Un sexto reo, que fue identificado como Ramón Antonio Maldonado,
sufrió severas fracturas en piernas y brazos, ya que en
su intentó de fuga cayó de un muro del centro penitenciario,
por lo cual fue ingresado al hospital Escuela.
¿Los drogaron?
Los custodios, que ese día estaban de guardia en una de
las torretas del presidio, alegaron que fueron drogados con refrescos
y comida que uno de los reos les envió mientras estaban
en servicio, argumento que está bajo investigación
de las autoridades.
Ambos agentes policiales identificados como Francisco Cabrera
y José Dolores Suazo Castillo, así como el director
del centro, el subteniente en condición de retiro Santos
Heriberto Fortín, fueron separados de sus cargos y puestos
a la orden de los tribunales.
Juan Carlos Bonilla, inspector general de Servicios Especiales
Preventivos de la Policía , dijo que la separación
de los custodios y el director del centro se realizó en
vista que hay fuertes indicios que la fuga se hizo con su conocimiento
y consentimiento.
Dijo que desde veinte días se manejaba la versión
que un grupo de reos preparaban una fuga masiva, sin embargo,
Fortín no adoptó las medidas de seguridad pertinentes
para evitarla e incluso, el día de la fuga él y
el subdirector estaban en el presidio.
Además se conoció que unos de los fugados fue llevado
a hacer trabajos fuera del penal a sabiendas que intentaba fugarse.
Bonilla puso en duda la versión de los custodios e indicó
que esos “son cuentos que hay que ponerles cuidado”.
Dijo que lo que genera muchas dudas es el hecho que los reos se
llevaron el arma de reglamento de uno de los custodios.
Indicó que a raíz de esa situación se decidió
iniciar el proceso penal y luego el trámite administrativo
en contra de los guardias, mientras tanto la policía rastrea
a los fugitivos para dar con su captura.
Honduras cuenta con una población penitenciaria
de alrededor de 12 mil reclusos distribuidos en los 24 centros
penales del país, de los cuales sólo 7 mil reos
han sido sentenciados. Los demás conviven en condiciones
de hacinamiento.