El
centro, que funciona en el Aeropuerto Internacional de Toncontín,
en Tegucigalpa, le brinda ayuda a los deportados que no tienen
cómo regresar a su lugar de origen, hospedaje o alimentación,
entre otros servicios, en caso que los necesiten.
Las
autoridades del Centro de Atención al Migrante calculan
que al cerrar 2.007 la cifra de deportados superará los
42.000 hondureños.
En
Estados Unidos residen más de 800.000 hondureños,
entre residentes legales e indocumentados.
Los
indocumentados suman unos 80.000, que en su mayoría serán
beneficiados este año con la nueva ampliación por
18 meses del Estatus de Protección Temporal (TPS), que
Estados Unidos anunció hace dos semanas para inmigrantes
hondureños, salvadoreños y nicaragüenses.
Fuentes
gubernamentales en Tegucigalpa calculan que este año las
remesas familiares que enviarán los hondureños que
viven en Estados Unidos rondarán los 3.000 millones de
dólares.
Las
remesas familiares son uno de los principales soportes de la débil
economía de Honduras. EFE