El
nuevo mensaje, que hace más hincapié ahora en el
futuro del Banco, sugiere un cambio de postura en la administración
estadounidense, que no ha logrado el apoyo que buscaba del G-7
al liderazgo de Wolfowitz.
Alemania,
sin ir más lejos, dijo hoy que el ex número dos
del Pentágono debe dimitir y señaló que,
de no hacerlo, le recomienda no participar en un foro de dos días
sobre África que empieza el próximo lunes en Berlín.
"Creo
que la Casa Blanca se ha dado cuenta finalmente de (...) que la
permanencia de Wolfowitz es perjudicial para el Banco y el propio
EEUU", dijo a Efe Dennis DeTray, vicepresidente del Center
for Global Development, un influyente centro sobre desarrollo
con sede en Washington.
En
opinión de DeTray, "el debate ya no gira más
en torno a si Wolfowitz debe dimitir, sino cómo dimitir".
En
ese sentido resultará crucial el comunicado que se prevé
emita hoy al final de su reunión el Consejo Ejecutivo del
Banco Mundial (BM), integrado por 24 directores que representan
a los 185 miembros de la entidad.
La
cadena de televisión estadounidense ABC informó
hoy de que la dimisión de Wolfowitz es inminente y que
el Consejo completa una "estrategia de salida" que permitiría
su dimisión hoy mismo.
"Está
acabado", dijo a Efe Colin Bradford, un analista del centro
de estudios "Brookings Institution" y asesor en temas
de desarrollo durante la presidencia de Bill Clinton, quien lamenta
el que la salida tenga que ser forzosa y que Wolfowitz se haya
negado "a asumir responsabilidad por lo que hizo".
El
ex número del Pentágono aseguró el martes
durante una comparecencia de cinco horas ante los 24 directores
del Consejo Ejecutivo que obró de buena voluntad a la hora
de subir el sueldo y ascender a su novia, Shaha Ali Riza, una
funcionaria del Banco.
Insistió
en que el problema de fondo no eran las condiciones laborales
de su pareja, un tema que él dice dar por zanjado, sino
su estilo de liderazgo y se comprometió a hacer cambios
y mejorar el diálogo con el personal del BM si mantiene
su puesto.
Hizo
hincapié en que tomó cartas en el asunto de su compañera
sentimental en última instancia, después de que
el Comité de Ética de la institución le aconsejase
que se encargase del asunto.
Expertos
como Bradford ponen el grito en el cielo ante ese tipo de explicaciones:
"Incluso si el Comité le dijo que él era la
persona que debía de hacerlo, lo hizo mal y lo que hizo
es favoritismo y corrupción, las cosas contra las que el
Banco Mundial dice luchar".
Riza
trabajaba para el Banco Mundial cuando Wolfowitz asumió
la presidencia en junio del 2005.
Tres
meses después fue transferida al Departamento de Estado
para evitar un conflicto de interés, aunque permaneció
en la nómina del Banco Mundial.
Su
salario pasó de casi 133.000 dólares a 180.000 y
con la primera revisión anual su retribución alcanzó
los 193.590 dólares, más de lo que cobra la propia
secretaria de Estado de EEUU.
Un
panel investigador del BM hizo público el lunes un informe
que concluye que el aumento que percibió Riza a instancias
de Wolfowitz "superó el rango" estipulado por
las normas de la institución.
A
la espera de que confirme la esperada dimisión de Wolfowitz,
distintos expertos señalan que su salida podría
alimentar un muy necesario debate sobre la reforma de la institución.
"Esta
crisis podría tener repercusiones positivas", dijo
a Efe Balakrishnan Rajagopal, director del programa de Derechos
Humanos y Justicia del Instituto Tecnológico de Massachusetts
(MIT), quien cree necesario cuestionar reglas no escritas como
la de que un estadounidense sea el presidente del BM y un europeo
dirija el Fondo Monetario Internacional (FMI). EFE